Cuando llegaba el buen tiempo, se repetía el ritual: el fin de semana se alargaba hasta el lunes, para levantarnos temprano y obtener a tiempo al trabajo y al colegio evitando los atascos eternos del domingo. Lo hacíamos cuando aún solo teníamos la N-II para ir hacia lo alto y debajo, y la tradición continuó con la indicación autopista del Mediterráneo, rebautizada a posteriori como AP-7. Han pasado cerca de cincuenta primaveras y el ritual continúa.
Durante estos cincuenta primaveras, adicionalmente de avalar una millonada en peajes eternamente prolongados, quizá se podría hacer una serie de lo que se ha hecho en términos de movilidad en Catalunya, pero sería más larga la serie de lo que no se ha hecho. No se ha apostado por un transporte de mercancías por tren. De hecho, en España el 96% de las mercancías van por carretera a pesar de ser un país de una relieve no muy complicada. No se ha mejorado la vía sin peajes que debería ser la alternativa: solo hay que pillar la N-II para hacer un alucinación color sepia no muy diferente del de hace cuarenta primaveras por una vía que acumula una serie legendaria de incumplimientos de promesas de restablecimiento.
Solo hay que pillar la N-II para hacer un alucinación color sepia no muy diferente del de hace cuarenta primaveras
Utilizar el llamado Eix Transversal puede ser un buen entrenamiento de cómo no se debe hacer una carretera de comunicación primordial moderna: deprisa y corriendo, escatimando presupuesto y lastrando el transporte con accidentes y atascos constantes. No se ha facilitado transporte variable de viajeros: en Girona, por ejemplo, los ciudadanos han pasado como la serie de trenes en dirección a Barcelona o Francia se ha cortadura drásticamente en amparo del AVE, mucho más caro y exclusivo. No querría conversar de las comunicaciones con Tarragona y València o la sangrante y antediluviana tilde de Puigcerdà para no arruinar llorando abrazada a los lectores.
Mújol y llanamente: mientras los ciudadanos reclamábamos el fin de los peajes y la Unión Europea se propone recortar el transporte por carretera, los sucesivos gobiernos de aquí y allá han metido esta carpeta en un cajón, tirando la pelota más allá de las siguientes elecciones. Como esto no es ningún consuelo cuando te pasas tres horas parado en una carretera, aconsejo una buena selección de música y a cantar para espantar los males.
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