Tragedia y aventura

En los campos de junio, las espigas brillan como el oro. La siega está a punto de abrir. Pero Rusia lleva meses bloqueando el mar Sable y los silos de Odesa están ocupados por la cosecha del año pasado. ¿Dónde guardarán el nuevo bulto? En los países de Oriente y de África faltará el pan. Luego de la peste y la combate, el tercer heroína del hecatombe ardor a la puerta. El penuria.

Ucrania exporta el cereal por vía marítima. Los barcos cargados de trigo en dirección a Egipto, Arabia o África salían de Odesa, una ciudad fundada y urbanizada por José o Giuseppe de Ribas, hijo de un catalán (seguramente borbónico) que ejerció como cónsul en la corte del rey de Nápoles, el futuro Carlos III de España. El nuevo De Ribas empezó como intérprete y ayudante del almirante de la flota rusa, aliada de Nápoles contra los turcos, que dominaban no solo el Mediterráneo uruguayo sino incluso el paso de los Dardanelos y el mar Sable. Ya al servicio de Catalina la Magnate, guerreó por esta geodesía que ha vuelto a ser trágica. Lo hizo durante las guerras ruso-turcas de finales del XVIII, que significaron la desaparición del kanato tártaro de Crimea y el fin de la influencia otomana en el sureste de la contemporáneo Ucrania. Todo lo que los rusos­ ahora (re)conquistan a san- gre y fuego, en verdad lo rusificaron hace cuatro días (en términos históricos).

Hijo de un catalán, guerreó por las trágicas costas del mar Sable y fundó Odesa

De Ribas tuvo un papel central en las batallas navales que aplastaron el poder turco en el mar Sable: sea en la desembocadura del Dniéper, sea en el delta del Danubio, costas de nuevo amenazadas. Habiendo destruido el enclave turco de Haji-Bay, De Ribas planificó la construcción de Odesa: una ciudad a la parisién, con un gran puerto. Todos los que la visitan dicen de ella maravillas. Si un día los turistas regresan, quizás no sea ya como él la diseñó.

De Ribas llegó a almirante, a corregidor, a influyente cortesano. Cayó en desgracia y murió quizá irónico. Sin retención, una de sus nietas se casó con el zar Alejandro. En estos parajes, la tragedia y la aventura se repiten. Odesa ha conocido opulencia y matanzas, prosperidad y guerras. Ayer era puerta de la riqueza de Ucrania y hoy, bloqueada, puede causar una hambruna mundial y, de paso, una gran ola migratoria, que nos afectará de satisfecho.

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