Esta vez son seis los jinetes a punto de arrasar la Tierra. Tres se describen en el Texto de Ezequiel: la aniquilamiento, el escasez y la enfermedad. A estos se han añadido la crisis climática, la inflación y la deuda. Estos jinetes de homicidio, desolación y pobreza se potencian mutuamente y tienen un sinfín de consecuencias. Líderes de todo el mundo se preguntan, ¿cómo salir de esta?
Aunque la aniquilamiento es consustancial a la naturaleza humana, durante 75 primaveras nuestro mundo se había olvidado de ella. Una aniquilamiento de expansión territorial en Europa, iniciada adicionalmente por el país más extenso del planeta, era inverosímil. En estos días de la cumbre de la OTAN nadie se ha atrevido siquiera a esbozar una previsión de término. Por un flanco, el infractor ha dicho que terminará la aniquilamiento cuando cumpla sus “objetivos militares”. El objetivo marcial en marzo era instalarse Kyiv e imponer un gobierno títere. No habiéndolo conseguido, nadie sabe qué otro objetivo tiene Putin en mente.
Quienes están pensando que Ucrania debe rendirse y entregar una parte de su país no son realistas. Ucrania resistirá. El movimiento prorruso en Ucrania, hasta marzo mayoritario en algunos territorios del este del país, va mermando a medida que se suceden bombardeos y matanzas. Encima, Poniente no cejará en su apoyo porque la rendición de Ucrania daría área a una Rusia agresora, bravucona e imparable en su expansión territorial con destino a el oeste. Por otra parte, nadie conoce de verdad los límites que puede autoimponerse Rusia en el uso del armamento no convencional (entre ellos, las bombas atómicas tácticas), ni siquiera cuánto puede sujetar su patrimonio sin repuestos occidentales y excluida del sistema financiero. Siquiera se sabe qué existencias tendrán en el fin de la contienda las nuevas tecnologías de la aniquilamiento que se están probando por primera vez en Ucrania por entreambos bandos, especialmente las nuevas aplicaciones en Inteligencia Industrial.
El presidente ruso, Vladimir Putin, cercano a su ministro de Defensa, Sergei Shoigu en un homenaje este junio en Moscú 
La aniquilamiento acelerará la división entre dos mundos que se inició hace 20 primaveras. Uno está formado por las principales democracias (Estados Unidos, Europa, Japón, etc.), que supone hoy más del 50% del PIB mundial. El otro, muy heterogéneo, está formado por autocracias dispares que intentan organizarse en torno a de la potencia emergente, China. Este género representa el 25% del PIB, pero supone más de la parte de la población mundial. El primer género comparte títulos que, con todas sus imperfecciones, son grandes logros de la Humanidad (derechos humanos, democracia, separación de poderes, etc.). El segundo género tiene como principal cemento el resentimiento (y muchas veces, envidia) a Poniente.
Si nadie pone remedio, la aniquilamiento va a traer como consecuencia el impacto en cientos de millones de personas de una segunda marca olvidada, pero perenne: el escasez. Principalmente, el cerco ruso del puerto de Odesa, pero asimismo la contaminación de los campos en Ucrania, las sanciones occidentales a Rusia y las malas cosechas en China (lluvias) e India (sequía) van a suponer una carestía durante al menos un quinquenio en el suministro de cereales y otros alimentos básicos en muchos países vulnerables. Entre ellos destacan muchos países africanos, tanto mediterráneos (Egipto y Túnez, los que más) como subsaharianos. Este jinete trae consigo egoísmo (más de 26 países han prohibido ya la exportación de cereales) y pulsiones migratorias. Los hambrientos intentarán abrirse en masa a Europa.
El tercer jinete es la enfermedad, el virus de la covid que, con sus variantes, sigue estando allí, atacando de nuevo a los más pobres de los pobres, los habitantes de los países del tercer mundo no vacunados. En Europa o EE.UU. se ha vacunado a más del 60% de la población, en África tan solo al 16%. La descuido de vacunas asimismo genera en estos países resentimiento con destino a Poniente, aunque mucha descuido de profilaxis obedece a corrupciones locales. Por otra parte, cuando es necesario contener la enfermedad a través de confinamientos estrictos, se rompen de nuevo, más si cerca de, las cadenas de valía, como hemos conocido en el puerto de Shanghai. Los importadores encuentran la globalización cada vez más impredecible e inestable y buscan reubicación de los procesos productivos en lugares cercanos (nearshoring) o amigos (friendshoring), desinvirtiendo en otros países y ahondando así en la reconfiguración de este nuevo mundo.
El cuarto jinete es el cambio climático, que continúa imparable. La aniquilamiento convierte a esta en una batalla secundaria y dificultará que los países más industrializados alcancen sus compromisos de reducción de emisiones. El cambio climático está impactando desigualmente a los países, y los que más lo sufren son los más calurosos, donde se concentra la parte más escueto de la humanidad. De nuevo, desesperación y migraciones.
El botellín jinete es la inflación, consecuencia de todos los anteriores. Hay inflación de propuesta por la disrupción en las cadenas de valía y los altos precios de los alimentos y las materias primas, especialmente del gas, que la aniquilamiento ha multiplicado por ocho. Pero asimismo hay inflación de demanda provocada por el sensación riqueza del reducción durante el cese de actividad y las ayudas estatales durante la pandemia. Incluso hay un cierto sentimiento de carpe diem frente a tanta calamidad, que puede terminar abruptamente este otoño. En EE.UU. hay adicionalmente unos diez millones de puestos de trabajo por cubrir, lo que impacta en los salarios haciendo imparable la helicoidal inflacionista. La inflación, como sabemos por la Historia, acaba con las clases medias, aumenta el populismo y fomenta las revoluciones.
Y el extremo de los jinetes proviene evidentemente de las medidas que están empezando a tomar los bancos centrales para apaciguar sus economías y frenar la inflación, acabando con el impulso monetario extraordinario que se ha propiciado desde la crisis financiera (en 12 primaveras, por poner un ejemplo, la FED ha multiplicado por ocho su cómputo). Las subidas de tipos de interés y otras medidas monetarias dejarán al descubierto, generando más pobreza, a las familias, las empresas y los países más endeudados (entre ellos el nuestro, si no continua el apoyo evidente del BCE). Con ello se paralizarán muchas economías avanzadas y se generará un alud de restructuraciones y quiebras en países emergentes incapaces de retribuir sus deudas dolarizadas, con huida de capitales a países de economías sólidas con tipos de interés en promoción.
Viene un nuevo mundo y desmentir la existencia de estas amenazas es ingenuo. Pero puede minimizarse su impacto. ¿Cómo? Los jinetes apocalípticos, con Putin a la persona, buscan el enfrentamiento, la división y el egoísmo. Eso les alimenta. Frente a ellos hay que fomentar unión y solidaridad. Solidaridad con los más vulnerables. Y la unión, sin fisuras, de los moderados, de izquierdas y de derechas, de las periferias y los centros, de los países europeos y en militar, de los países que creen en la democracia y los derechos humanos. Los mensajes del G-7 y la OTAN de esta semana van en esta límite. Deben mantenerse así hasta que los jinetes se desplomen y desaparezcan.
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