Por qué todas las empresas serán tecnológicas o no serán (y sus líderes también)

Alerta profesionales: sin tecnología, no hay paraíso. No importa el ámbito o sector en el que vaya a tratar, sin una formación tecnológica descubierta, la capacidad que tiene cualquier empresa de mantenerse y, en el mejor de los casos, estar en lo más suspensión se reduce drásticamente. Las mayores empresas del mundo por cotización –que son tecnológicas– están dirigidas o fundadas por un perfil en particular: Serguéi Brin y Larry Page, Bill Gates, Jeff Bezos, Elon Musk, Mark Zuckerberg… Líderes pero, sobre todo, tecnológicos.

Siquiera es necesario tratar desde Silicon Valley para entender que la tecnología es el motor de cualquier empresa. Toda la estructura debe estar a la prestigio de las exigencias de un mercado que ya solo puede ser digital. Mercados digitalizados, líderes digitalizados. Sin requisa, la formación tecnológica sigue siendo aún la asignatura irresoluto en el currículo de quienes deben liderar su transformación. ¿El motivo? Aún se ve la tecnología con un enfoque previo al mundo digital. Como una utensilio, pero no como ecosistema en el que desarrollarse y crecer.

La formación tecnológica sigue siendo aún la asignatura pendiente en el currículo de quienes deben liderar su transformación

La formación tecnológica sigue siendo aún la asignatura irresoluto en el currículo de quienes deben liderar su transformación

Marc Sánchez de fotovisuals.com

Lo sabe aceptablemente Marcelo Royán, cofundador de la escuela de negocios digital ISDI. “Hablamos de una tecnología entendida simplemente como una palanca para hacer automatización en la empresa y una palanca de eficiencia”. Pero esa es solo una parte: el impresión iceberg de todo lo que hay detrás. Royán es, de hecho, director del módulo de Tecnología del Master Internet Business (MIB) de ISDI, el (Executive) MBA de la pertenencias digital que sacude el polvo a los MBA “convencionales”, y una de las personas que mejor conoce el potencial que hay en un líder con conocimientos digitales avanzados.

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Asignatura irresoluto

“Todavía se encuentra muchedumbre en puestos de dirección que no solo no sabe –que es un poco lo de menos, porque se puede ilustrarse– sino que considera que no necesita enterarse, y eso es lo más preocupante”, afirma Royán. La derivada es doble: sin una formación tecnológica no solo quedan sin cubrir muchos puestos de trabajo relacionados con el mercado digital, sino que la dirección se queda sin uno de sus motores. En el MIB dan la revés a esta verdad con 70 horas de formación descubierta en tecnología (de las 450 horas que dura el software).

Desde Cloud Computing, pasando por el Metaverso, Blockchain y criptoactivos, Ciberseguridad, Mobile, apps, IoT y 5G, o tecnologías de aplicación en Gaming, entre otros. Son las bases sobre las que construir activos digitales sólidos y flexibles que han hecho del MIB de ISDI el referente para los expertos en transformación digital de las empresas más importantes del país. Para ello rompen una barrera que aún está presente en otros programas académicos: la tecnología sí les compete y sí se puede entender.

Marcelo RoyánCofundador de la escuela de negocios digital ISDI

En ISDI, considerada como la primera escuela de negocios nativa digital, los alumnos no ‘bajan’ hasta la tecnología como una formación complementaria, sino que la tecnología ‘sube’ con destino a ellos y los transforma, dedicando una parte muy importante del software a que adquieran estos conocimientos a los que, como indica Royán, siempre se les ha tenido cierto ‘miedo’. “En el MIB buscamos que se le pierda esa capa que tiene de “bueno, esto es demasiado confuso”, “esto yo no lo voy a entender nunca” o “de esto se ocupan los techies y yo me abstraigo de eso”, explica Royán.

Formar o elaborar

En el MIB se explican conceptos técnicos de manera que la gente de negocio, la gente funcional, lo pueda entender

En el MIB se explican conceptos técnicos de forma que la muchedumbre de negocio, la muchedumbre pragmático, lo pueda entender

ISDI

Esa es la cuestión. Hacer que los contenidos tecnológicos anclen en el escolar para que pueda aplicarlo y elaborar su rol adentro de la empresa y la empresa en sí misma. “El nivel de profundidad de los contenidos es codicioso. Queremos tocar la tecnología y no solo hacer clases ‘wow’ en las que los alumnos se van impresionados y al final de tres días se dan cuenta de que en verdad no han aprendido nulo”, comparte el cofundador de ISDI. “Queremos enseñar cosas ‘molonas’, pero explicando cómo funcionan por detrás”, resume.

“En el MIB se explican conceptos técnicos de forma que la muchedumbre de negocio, la muchedumbre pragmático, lo pueda entender. Este es el gran punto que siempre nos destacan los alumnos, año tras año, desde hace 13 primaveras. En este máster hacemos realizable la tecnología y la explicamos de forma que todo el mundo la puede entender”, comparte Royán. Los contenidos tecnológicos se dividen en tres grupos: el primero pone el foco en qué se necesita, cómo se hace, para construir un activo digital.

isdi logo
Marcelo Royán Cofundador de la escuela de negocios digital ISDI

Un ejemplo práctico: los alumnos del MIB aprenden qué criterios hay que seguir para constreñir o determinar cómo construir una aplicación, si es mejor hacer una parte con mejora a medida o si es mejor utilizar SaaS existentes, ventajas e inconvenientes de cada opción, criterios a seguir a la hora de la hora de elegirlo, etc. Sin olvidar las integraciones, es aseverar, cómo se juntan todas esas piezas entre ellas para que funcionen de forma coordinada.

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Innovación ‘accionable’

El segundo gran agrupación de conocimientos expedición entorno a la innovación de tecnología. “Hablamos de Inteligencia Sintético, de IoT, 5G, Metaverso, Web3, etc. Pero siempre desde el enfoque de innovación accionable. Es aseverar, cosas que ya existen y que se pueden aplicar en el día a día de las empresas, y con la orientación de cómo utilizar esas innovaciones para añadir funcionalidad a esas aplicaciones que construimos”, matiza el director del Módulo de Tecnología del MIB. Por posterior, hay un tercer agrupación que es de contenidos más complementarios, como ciberseguridad o herramientas no-code.

Marcelo RoyánCofundador de la escuela de negocios digital ISDI

Los beneficios de cursar el MIB son muchos, pero uno destaca sobre el resto: “los alumnos son capaces de hacer interlocución con los técnicos”. Es el maduro feedback que recibe Royán cuando le dicen que en las reuniones con los técnicos pueden opinar y aportar cuando antiguamente se quedaban callados “porque no entendían nulo”. Gracias a esa interlocución, son capaces de copular un equipo de tecnología, subcontratar un mejora tecnológico a un proveedor o pensar en factores diferenciadores, utilizando todo lo que han aprendido.

MIB o la tecnología al servicio de la toma de decisiones de sus líderes, pero no al revés. “No se retraso que la muchedumbre de negocio se convierta en tecnólogos, se retraso que comprendan la tecnología y sepan aplicarla al negocio con una superioridad competitiva”, argumenta Marcelo Royán. En ISDI han transmitido con la fórmula: el MIB, un software 360 que forma profesionales con un gran front-end (conocimiento en organización, negocio, visión…) pero igualmente un gran back-end (tecnología, herramientas, sistemas…).

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