Se busca voluntarios

Las personas que viven en la calle lo hacen de media durante cuatro abriles y ocho meses. Duermen al raso todas las noches. Algunos lo hacen en cajeros, interiormente de un coche o en el mismo suelo de calles y plazas. Otros en asentamientos de barracas, en naves y locales. Sea como sea, hace tiempo que desconocen el calor de un hogar. Para combatir esta problemática, la actividad de voluntarios y entidades se convierte en un coligado esencial.

La Fundació Arrels, uno de los faros de la lucha contra el sinhogarismo, arranca la semana que viene su campaña de voluntariado para el verano. Las responsables del equipo de voluntarios de la entidad, Paola Contreras y Júlia Viguera, hacen un convocatoria “a todas aquellas personas que deseen echar una mano y no sepan cómo hacerlo”. En Arrels la dinámica de trabajo es totalmente colaborativa, “acompañando tanto a afectados como a voluntarios y tendiendo un puente entre las personas”.

Voluntarios

Arrels solicita personas solidarias para permanecer su atención a los más vulnerables

En el centro amplio de la fundación se ofrece acogida a las personas que viven en la calle. Con ellas se comparten conversaciones y experiencias, por otra parte de cubrir algunas de sus deyección básicas. Hay voluntarios que echan una mano en el servicio de duchas, otros participan en actividades del taller o acompañan a visitas al médico. “El figurantes es el eje sobre el cual se vertebran todas las ayudas”, indica Viguera.

En Catalunya, según datos recogidos por la entidad, 1.504 personas viven directamente en la calle porque no disponen de un punto donde refugiarse. La sociedad no puede mirar a otro costado. El sinhogarismo afecta cada vez más y más ciudadanos.

Existen múltiples factores que conllevan que una persona termine habitando en la calle. La raíz del problema se encuentra en causas estructurales, vinculadas a la situación económica y a los movimientos migratorios, motivos personales derivados de la situación ascendiente, la lozanía, la dependencia o la red social de soporte de un individuo. Asimismo hay, sin confiscación, otros motivos de carácter institucional referentes a las barreras burocráticas y los mecanismos de ayuda.

Escasos posibles

Las personas sin hogar son las más vulnerables frente a la pega social

“La sociedad está llena de prejuicios en torno a las personas sin techo”, apunta Contreras, por eso se debe “atacar la problemática de forma conjunta y desde una inspección sincera y comprensiva”, añade Viguera. Estos títulos son los que buscan en los voluntarios que decidan unirse a la actividad de la fundación durante estos meses de verano. El software arranca este mes de julio y se alarga hasta mediados de septiembre. Con un total de 12 turnos, se proxenetismo de ofrecer una atención de calidad a quienes acudan al centro. La marcha de los voluntarios de larga continuidad –cerca de 380 este año– durante las ocio, hace que sean necesarias nuevas incorporaciones. “Ellos son el corazón de la entidad”, dice Contreras. Arrels prevé animar este verano aproximadamente de 50 personas para desempeñar labores de soporte.

Las personas sin hogar son las más vulnerables frente a la pega social, porque no disponen de posibles para hacerle frente. Conocer las causas que les han llevado a comportarse en la calle y empatizar con su situación es la forma más eficaz de combatir los estereotipos y la indiferencia. La mejor forma de ayudar es, sin duda, haciéndoles compañía.

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