La confusión en torno a la autoría y causa de las espectaculares explosiones sobre la saco campo de acción rusa en Crimea, península anexionada por Moscú en 2014, continúa este jueves, más de 24 horas a posteriori del ataque de la tarde del pasado martes, pero al menos el adiátere ha arrojado luz sobre las incógnitas relativas al magnitud de la destrucción.
Las imágenes captadas el miércoles muestran los restos de al menos ocho aviones de combate rusos, si aceptablemente Ucrania ha elevado a nueve las aeronaves destruidas. Al menos dos kilómetros cuadrados, un campo ahíto de cráteres, quedaron arrasados en el aeropuerto marcial de Saki, en el oeste de la disputada península.
Horas a posteriori del ataque a la saco marcial de Saki, en Crimea, el 10 de agosto
Sin confiscación, Moscú, que atribuye la causa a una negligencia de un soldado que trabajaba con munición, asegura que ningún de sus aviones sufrió daños, aunque murió una persona, 14 más resultaron heridas y decenas de casas cercanas se vieron afectadas.
Ucrania no ha reivindicado públicamente la responsabilidad del ataque, aunque fuentes cercanas a Kyiv así lo confirman. La lectura oficial del Gobierno ucraniano coincide extrañamente con la del Kremlin. El ministro de Defensa ucraniano, Oleksei Reznikov, ha comprado la explicación de su homólogo ruso, que entiende la arranque como resultado de un error humano mientras se manipulaban munición que, según dicen, fue detonada en un campo de acción de almacenamiento en el interior de la instalación. El ministro ucraniano ha insinuado que fue provocado por una colilla encendida.
Pero fuentes cercanas al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, han admitido la mano de Kyiv. Uno de sus asesores, Oleksi Arestovich, señala a miembros de la resistor ucraniana en Crimea o a misiles de amplio magnitud como causantes de las explosiones, mientras que otro funcionario ucraniano las achaca a la recital de las fuerzas especiales ucranianas. El analista marcial ucraniano Oleh Zhdanov ha asegurado que “el ejército admite de forma oficioso que fue un ataque ucraniano”. Y apunta a los misiles antibuque de amplio magnitud como posible causa.
La saco, situada a por lo menos 200 kilómetros de la posición ucraniana más cercana, incluye búnkeres y hangares, que generalmente se usan para juntar munición en caso de incendio, pero ningún parece dañado, según las imágenes del adiátere.
El Instituto para el Estudio de la Supresión (ISW, en sus siglas en inglés), con sede en Washington, descarta la teoría del siniestro porque hubo dos fuegos simultáneos en dos lugares distintos de la saco. Pero, en cambio, no rechaza la hipótesis del boicoteo o del ataque con misiles.
“El Kremlin tiene pocos incentivos para exhibir a Ucrania de estar detrás de ataques que causan daños, ya que demostrarían la ineficacia de los sistemas de defensa aérea rusos”, afirma el ISW.
El humo que se eleva se puede ver desde la playa de Saki a posteriori de que se escucharon explosiones desde la dirección de una saco aérea marcial rusa cerca de Novofedorivka, Crimea
La saco funciona como el hogar del 43º Escuadrón Etéreo de Asalto Naval Independiente de Rusia desde que Moscú se apoderó de Crimea. El escuadrón vuela los aviones Sukhoi Su-24 y Sukhoi Su-30, con los que ha llevado a límite varios ataques desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero.
El propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se refirió al ataque en su discurso del miércoles por la sombra. "En solo un día, los ocupantes perdieron 10 aviones de combate: nueve en Crimea y uno más en dirección a Zaporiyia", señaló. "Los ocupantes además sufren nuevas pérdidas de vehículos blindados, almacenes con municiones, rutas logísticas", agregó.
Bañistas cerca de Novofedorivka, donde se encuentra la saco marcial rusa, el 9 de agosto 
La tarde del martes, el ruido de explosiones y una enorme humareda cogieron desprevenidos a los bañistas de las playas de la península ucraniana, un popular destino turístico del mar Bruno para muchos rusos. Las autoridades rusas primero decretaron el estado de emergencia, pero a posteriori le restaron importancia y dijeron que todos los hoteles y las playas cercanas estaban intactos. Sin confiscación, la gentío huía metida en sus coches.
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