La vida en el subsuelo de Seúl es trueque, pero enormemente precaria y muy arriesgada, sobre todo en la temporada del Monzón, cuando el agua cubre la ciudad. Las recientes inundaciones en Corea del Sur, las peores de los últimos 80 primaveras, se han llevado por delante al menos a cuatro personas que vivían en semisótanos, incluso conocidos como banjiha.
Estos pequeños cuartos construidos bajo tierra en algunos edificios de la lapso de los setenta tienen ahora los días contados. Las trágicas muertes de los últimos días han llevado a la ciudad a anunciar planes para erradicar las paupérrimas viviendas, hogar de los protagonistas de la película Parásitos, que mostró al mundo la creciente disparidad social de la cuarta crematística más excelso de Asia.
Soldados surcoreanos ayudan a un residente de una planta quebranto a apañar su casa, este miércoles, en Seúl 
Como en el filme de Bong Joon Ho, que se llevó el Oscar en el 2020, el sótano dónde vivían dos hermanas de 47 y 48 primaveras y la hija adolescente de la pequeño incluso se inundó el lunes como consecuencia de una de las mayores tormentas registradas en Corea del Sur. Había caído la indeterminación cuando la vivienda de tres habitaciones empezó a empacharse de agua y la tribu de tres no pudo empujar la puerta. Llamaron a los vecinos e intentaron salir por la ventana, pero no pudieron ocurrir entre sus barrotes.
Llamaron al teléfono de emergencias, pero no pudieron asistirlas en presencia de el aumento de llamadas por el aguacero. Llegaron el día subsiguiente para encontrarlas sin vida una vez bombearon el adoquinado. Según el corresponsal de New York Times, origen e hija se habían mudado allí hacía siete primaveras para cuidar de la hermana que tenía síndrome de Down. Sabían del aventura de las inundaciones, pero la vivienda era económica y estaba cerca de un centro váter que podía atender a la mujer.
La tribu Kim de la película 'Parásitos' vive en un sótano mohoso en Seúl
Las lluvias han dejado merienda muertos -entre ellos, las tres mujeres y otro hombre incluso residente en un banjiha- y ocho desaparecidos en Seúl y regiones colindantes, así como inundaciones en cerca de 4.000 hogares y un millar de desplazados, según informaron este jueves las autoridades locales.
En lugares como Sillim, barriada del distrito de Gwanak, en el suroeste de Seúl, las inundaciones han terminado con la poca esperanza a la que se aferraban personas desesperadas como Ha In Sik, quien el miércoles achicaba agua con un recipiente de plástico de su banjiha. "No tengo capital, nadie. Pero vine aquí para poblar en este sótano, ya que era la única opción que tenía para poblar con mi hija", explicaba a Reuters. "Pero ahora no tengo remedio. Todo se ha ido, no hay ayuda y ni siquiera tengo una cuchara para engullir". El hombre de 50 primaveras, yuxtapuesto con su esposa y su hija, habían recogido electrodomésticos, muebles, libros y cubiertos y los habían puesto fuera para ver qué podían recuperar. Como ellos, muchas otras familias del barriada.
Kim Sun Ok limpia los deshechos de su restaurante tras las inundaciones, el martes, en Seúl 
El presidente Yoon Suk Yeol visitó Sillim un día a posteriori del fallecimiento de las mujeres. Se disculpó por la tragedia y pidió medidas para mejorar la seguridad de estas viviendas para proteger a las personas y familias mayores, pobres o discapacitadas, cuyos hogares eran más vulnerables a las inundaciones.
El gobierno de Seúl ya había prometido ayuda para las familias que vivían en banjiha . Sobre todo a posteriori de que la película de Bong diera a conocer al mundo la problemática con la historia de los Kim, una tribu cuyo sótano mohoso contrasta con la enorme mansión de sus empleadores. En una de las escenas, los Kim tienen que explayarse paso entre aguas fecales de su inodoro adecuado a una inundación.
Las lluvias dejan un paisaje desolador en las calles de Séul 
Las ayudas proporcionadas por Seúl incluían la distribución entre los inquilinos de bombas y otros equipos para combatir las inundaciones. Incluso ha renovado los sistemas de alcantarillado en distritos bajos para ayudar a drenar el agua de copia más rápidamente. El gobierno ha instado a quienes viven en semisótanos a mudarse a apartamentos estatales con alquileres baratos. Aun así, miles de familias continúan viviendo en banjiha.
La última tragedia ha forzado a las autoridades municipales ha adoptar medidas más radicales. A partir de esta semana ya no otorgará permisos para construir este tipo de casas y rehabilitará gradualmente los apartamentos existentes.
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