Millones de británicos no podrán pagar la electricidad y el gas en el invierno

Por mucho que suban las facturas conjuntas de gas y electricidad en Catalunya a partir de este invierno, nunca llegarán a los seiscientos euros que, por término medio, los británicos han sido advertidos de que tendrán que retribuir cada mes a compañías energéticas que, en virtud de las leyes de la propuesta y la demanda, ganaron miles de millones en el zaguero trimestre.

Los ingresos medios anuales de una persona con trabajo en el Reino Unido son 22.000 euros, lo cual significa que pronto el coste de la energía se zampará de una dentellada una tercera parte de lo que muchos ganan, por no murmurar de quienes se encuentran sin trabajo o dependen por razones de lozanía de los subsidios estatales, que no son precisamente generosos. El país ve venir una tragedia, con el primer ministro Boris Johnson desaparecido en los últimos estertores de su mandato (abandona el poder el 5 de septiembre), y los candidatos a sucederlo (Rishi Sunak y Liz Truss) entregados a la campaña por el liderazgo tory. Los líderes sindicales han comparado la situación con la pandemia y demandan soluciones similares.

Postura

Liz Truss, probable sucesora de Johnson, es contraria a las ayudas y partidaria de dejar representar al mercado

Con 14,5 millones de británicos oficialmente “pobres” (de ellos, la centro, a pesar de tener trabajo, cuatro millones niños y dos millones pensionistas), está claro que muchos no podrán afrontar las facturas, o tendrán que escoger entre ingerir o sobrevenir frío (iglesias y centros comunitarios ya han ofrecido techo a quienes necesiten un punto caliente para sobrevenir la perplejidad). Una campaña para no retribuir a las compañías de gas y electricidad (Don’t Pay UK) y derogar los pagos domiciliados en el costado ha superado ya las cien mil firmas, a pesar de las amenazas de medidas legales, arruinar el crédito de las personas en cuestión, instalar contadores de prepago y remitir alguaciles para intentar cobrar.

El ex primer ministro socialista Gordon Brown ha propuesto como zaguero procedimiento la naturalización temporal de las energéticas, posteriormente de imponer un tope a las tarifas (como ha hecho Macron en Francia), dar ayudas a los usuarios, inquirir suministradores adicionales de energía (el país tiene una gran dependencia de Rusia y Noruega) y aumentar la capacidad de almacenamiento de gas (la única instalación fue cerrada hace unos abriles para evitar).

Una central cercana a Nottingham

Una central cercana a Nottingham alimentada con carbón

EFE/EPA/NEIL HALL

El Gobierno ha anunciado una ayuda de quinientos euros por hogar (una décima parte de lo que cada casa va a tener que contraer) y del doble para los más necesitados. Pero Truss, ministra de Exteriores que probablemente se instalará adentro de un mes en Downing Street, ha descartado las nacionalizaciones por principio (es una thatcherista radical), así como un impuesto adicional a los beneficios de las energéticas, y se opone a los subsidios a las familias, que ha calificado como “caridad”. Su plan es recortar la carga fiscal del orden de 35.000 millones de euros y reanimar la moratoria sobre el fracking , o sea, dejar que el mercado actúe. 

Su rival por el liderazgo, el exministro de Pertenencias Rishi Sunak, propone suspender el IVA y las tasas al gas y la electricidad, y que el Estado asuma la deuda de quienes no puedan retribuir. Pero para decenas de millones de miembros de la clase media, es un drama susceptible de una insurrección como la de la poll tax , que fue la tumba de Thatcher.

Apoyos

El Gobierno ha anunciado una ayuda de quinientos euros por hogar y del doble para los más necesitados

En una reunión con los directores ejecutivos de las compañías del sector (a la que para sorpresa de todo el mundo acudió Boris Johnson), el Gobierno les advirtió de que dediquen sus beneficios extra a suavizar las facturas en el otoño e invierno y a volver en tecnología, si no quieren un incremento y ampliación del impuesto extraordinario a sus beneficios, introducido en mayo, válido hasta diciembre del 2025, y que recaudará 20.000 millones de euros.

Los liberales demócratas son los únicos con una propuesta clara y rotunda, que es la congelación de los precios a su nivel flagrante con un coste de 40.000 millones de euros. Pero no tienen ninguna posibilidad de conducir.

El imperio de las leyes del mercado

Cada seis meses el regulador de la energía (Ofgem) establece la cantidad máxima que las compañías de gas y electricidad que operan en el Reino Unido pueden cargar a sus clientes con una tarifa fija, teniendo en cuenta instrumentos como la propuesta, los precios del combustible, los costes operativos y del transporte, los impuestos aplicables, etcétera. En abril, el llamado price cap fue elevado a 2.200 euros anuales para un consumo de energía medio, pero se prevé que en octubre –como consecuencia de la aniquilamiento de Ucrania y otros factores– aumentará a en torno a de cinco mil euros, y en el invierno sobrepasará los siete mil. Otros usuarios pagan una tarifa variable.

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