La Agència de Desenvolupament del Ripollèés tiene agudo el primer taller compartido para empresas y emprendedores de Girona. Se encuentra en las instalaciones del Cátedra de Hostelería del Ripollès, un espacio de 150 m2 y acondicionado gracias a una inversión de 20.000 euros.
Este espacio pretender ser un “sotabanco de pruebas donde pueden venir a desarrollar su tesina de provisiones”, afirma el coordinador del cátedra, Joan Pera. De este modo, ni empresas ni emprendedores tendrán que hacer una inversión previa por su cuenta para probar si funciona su negocio. Solo deberán retribuir las horas de inquilinato del espacio que necesiten. “El precio mayor son 60 euros la hora”, detalla Pera.
El taller del Cátedra de Hostelería del Ripollés es el único espacio capacitado y registrado sanitariamente para ofrecer sus instalaciones por horas
Hasta ahora, solo los alumnos del Cátedra de Hostelería podrían usar sus instalaciones, pero ahora se quiere destapar a emprendedores y empresas que quieran probar nuevas líneas de negocio. Los interesados podrán utilizar las máquinas, ajuar y electrodomésticos, aunque deberán traer sus propios utensilios de cocina.
“Como entidad de mejora nave intentamos dar respuesta en presencia de una falta y ser una ayuda para las empresas y emprendedores. Queremos ser facilitadores, hacer que las cosas sean más sencillas para la concurrencia que quiera iniciar un tesina”, afirma Pera.
Qué se podrá hacer y qué no en el Cátedra
A pesar de que todavía no han recibido ninguna propuesta formal, han contactado interesados para ver los pasos que deberían seguir. Por otra parte, la Agencia está comprometida en hacer labores de seguimiento y asesoramiento para ayudar a los interesados, como por ejemplo a conseguir el certificado váter de transporte.
Mercè Mauri, técnica agroalimentaria de la Agència de Desenvolupament del Ripollès, explica que de momento tienen los permisos para hacer platos cocinados, como salsas, y elaborados como canelones o pizzas. “No se podrán hacer de momento elaborados cárnicos, como embutidos ni lácteos. Si hubiera mucha demanda se valoraría la inversión que hiciera desatiendo y si el espacio se puede adaptar”, detalla.
Según Mauri, “aquí solo se elabora, no se puede dejar producto almacenado”. Calculan que, en cuanto la empresa haga la petición formal y entreguen la memoria de actividad, en un mes aproximadamente se podrá entablar a usar el taller, si todo es correcto.
En lo referente al funcionamiento, las diferentes actividades que puedan activo no podrán coincidir para evitar posibles contaminaciones de platos. Por ese motivo, el espacio se podrá traspasar por horas a nivel individual, con un mayor de 500 horas al año hasta 3 abriles.
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