Consejos para hacer la mudanza más fácil para tus hijos

Cambiar de vivienda supone un cambio muy drástico en nuestras vidas. Ello puede suponer momentos de estrés y ansiedad. Se alcahuetería de, fielmente, nacer una vida en otro sitio, un ocasión desconocedor al que tendremos que aclimatarnos de nuevo y, en ciertas ocasiones, en una zona diametralmente opuesta, con sus propias características, tiendas, colegios e institutos nuevos…

Los más pequeños de la casa además sufren las mudanzas. Dejan antes su zona de recreo, su espacio íntimo y personal en el que empiezan a desarrollarse como personas y puede que hasta dejen amigos por el camino. Por eso, hacer la mudanza más hacedero para tus hijos es poco imperativo. Debemos hacer lo correcto para minimizar las posibles consecuencias adversas.



Acento en comunidad y con sinceridad. Este ejemplo se podría aplicar a cualquier tema relacionado con la comunidad, pero con una mudanza adquiere maduro importancia, ya que, como dijimos, va a ser un cambio muy radical. Hay que explicarles qué es una mudanza, por qué es necesario que se haga y en qué consiste. Y no decirles mentiras: es imprescindible alentar los aspectos positivos del cambio con sinceridad y sin dramas.







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No dejarlo para última hora. Muchos padres, para evitar berrinches, dejan para el mismo día de la mudanza el contárselo a los más pequeños. Craso error: es mucho mejor decírselo cuanto antaño, y aplicando el primer punto. Así tendrán más tiempo para aceptar el cambio.







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Cuéntale cómo va a ser la nueva vivienda. Puedes ir de cita con tus hijos a la nueva casa, enseñarles la habitación y pasear por las zonas colindantes. Esta rutina puede ir progresivamente calando en el pibe, y encima así sabrá a donde va a proceder los próximos abriles. Incluso es conveniente que le enseñes el resto de habitaciones y destaques alguna en concreto que le guste a tu hijo, como el nuevo salón donde podrá divertirse con sus videojuegos o su espacio personal en su habitación.







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Guárdalo todo… excepto alguna cosa. Cuando empaques todas tus pertenencias y las de tus hijos no olvides dejar fuera algún cacharro que tengan como preferido. Calmará su ansiedad.







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Dales poco de control a tus hijos sobre la mudanza. Que tu hijo pueda lanzarse ciertos aspectos de su habitación provocará que vea el cambio con mejores fanales. Colocar alguna figura en su cuarto, o adornos de algún tipo, comprarles algunas sábanas nuevas con sus personajes favoritos… si personalizamos su habitación a su sensibilidad, interiormente del presupuesto que tengas, animará a tus hijos.







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Dales poco de control a tus hijos sobre la mudanza. Que tu hijo pueda lanzarse ciertos aspectos de su habitación provocará que vea el cambio con mejores fanales. Colocar alguna figura en su cuarto, o adornos de algún tipo, comprarles algunas sábanas nuevas con sus personajes favoritos… si personalizamos su habitación a su sensibilidad, interiormente del presupuesto que tengas, animará a tus hijos.



En definitiva, con tacto, paciencia y sinceridad lograrás que tus hijos acepten mejor el cambio de vivienda. Y si necesitas más ayuda, acude a un doble.

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