Los neandertales coleccionaban cráneos de animales

Hace unos 40.000 abriles, un familia de neandertales acumuló deliberadamente una gran cantidad de cráneos de grandes herbívoros, como ciervos, bisontes, uros, rinocerontes, en una cueva ubicada en el valle del río Lozoya, en lo que ahora es la Comunidad de Madrid. Los dispusieron de forma intencional luego de haberles quitado la mandíbula y el maxilar superior; de haberse comido los sesos; y acontecer conservado la parte de la cabecera con cuernos y astas.

Ahora, tras acontecer estudiar minuciosamente este comportamiento y acontecer analizado los 35 restos óseos hallados, un equipo de investigadores españoles concluye que los neandertales usaron esas cabezas como trofeo de caza y que aquella cueva no era sino una especie de santuario. Y eso, aseguran, denota que esta especie humana ya tenía capacidad simbólica, como nosotros, los sapiens. Publican sus resultados en Nature Human Behaviour.

Hasta ahora nuestra especie, Homo sapiens, se consideraba la única con capacidad de atribuir conceptos a los símbolos. Sin requisa, este descubrimiento demuestra, por fin, poco que los paleontólogos sospechaban ya desde hace tiempo y es que los sapiens igualmente compartimos este atributo intelectual con los neandertales, los otros humanos. 

“La respuesta a la gran pregunta de la paleontología de si somos los sapiens la única especie de la historia de la vida con una mente simbólica capaz de elaborar ideas, pensamientos, habla […] se puede contestar en este veta”, concluye el  paleontólogo de la Universidad Complutense de Madrid Juan Luis Arsuaga, codirector del veta de Atapuerca y director investigador del Museo de la Desarrollo Humana, en Burgos.







Un santuario de caza 

Vista aérea del Calvero de la Higuera. En primer término, la Cueva Des-Cubierta.

Presencia aérea del Calvero de la Higuera. En primer término, la Cueva Des-Cubierta.




Javier Trueba

La historia de este descubrimiento comienza hace 14 abriles, cuando en 2009 hallaron en el veta del Calvero de la Higuera, en Madrid, igualmente llamado el valle de los neandertales, una cavidad, a la que llamaron Des-Cubierta: una larga colección de cuevas con los techos caídos, en donde los investigadores comenzaron a dar con cráneos de animales prehistóricos aceptablemente conservados. El conjunto era fantástico y vieron que algunos de los cráneos estaban asociados a pequeños fuegos.

[La cueva Des-Cubierta] “era un motivo donde habían estado los neandertales, pero no viviendo, sino llevando a punta una actividad muy extraña y sorprendente que consistía en la acumulación de cráneos de grandes herbívoros, todos ellos con astas y cuernos”, apunta Enrique Baquedano, investigador de la Universidad de Valladolid y uno de los científicos que ha liderado esta investigación, que recalca que este comportamiento no se había percibido antiguamente en ningún otro veta. “Es poco único”, resalta.

Adjunto a los restos de los cráneos, concentrados en un espacio pequeño, han antitético herramientas líticas de la civilización musteriense, que es la que se asocia a los neandertales, como yunques y percutores usados para fragmentar las piedras.

Para Arsuaga, que igualmente ha coliderado el estudio de la Des-cubierta, “esta conducta no es alimenticia”, porque, señala, “sin duda, argumenta a una creencia, sentimiento o idea compartido por el familia, lo que nos sitúa en la esfera del comportamiento simbólico que podemos ahora ya atribuir plenamente a los neandertales”.

En este sentido, los autores de esta investigación barajan diversas hipótesis, desde que fuera un santuario de la caza hasta que se tratara de un ritual en el que haya fuego implicado, o que fuera alguna expresión de la relación entre neandertales y el mundo natural, o algún ritual iniciático. Hasta el momento, no se ha identificado ningún otro veta relacionado con actividad simbólica en el registro fósil neandertal.









Juan Luis Arsuaga


Para el paleoantropólogo Antonio Rosas, director de investigación del veta neandertal de El Sidrón, en Asturias, y profesor de investigación del CSIC del Museo Franquista de Ciencias Naturales, el comportamiento simbólico de los neandertales ya estaba aceptado. “El lucha que tenemos por delante es desmenuzar esa capacidad para notar las diferencias entre las distintas especies humanas”, afirma. Y pone como símil “si descubriéramos que los neandertales saben sumar, ¿querría afirmar eso que saben matemáticas? Si entendemos que sumar son matemáticas, diremos que sí, pero de eso a retener hace ecuaciones diferenciales o geometría hay una enorme diferencia”.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente