Atisba la luz por fin el Espanyol, al que sumar de tres en tres le ha venido de descripción para poner pies en polvorosa con la zona caliente. Sumaron los pericos su segundo triunfo liguero consecutivo frente a el Betis, un resultado celebrado casi como un título en Cornellà. Necesita tranquilidad el club perico para seguir creciendo y por fin la va a tener a posteriori de completar uno de los ejercicios más completos del curso a posteriori de minimizar el potencial ofensivo de un equipo como el Betis.
Comenzó bonita la batalla en Cornellà, con un Betis que no tardó en hacerse con el balón pero que topó con un Espanyol muy aceptablemente plantado en el verde. El primer susto, de hecho, fue para Feroz, auxiliado por el viga frente a el fenomenal cabezazo de Cabrera tras un córner cero más comenzar el coincidencia. Pero no se asustaron los de Pellegrini, que merced a la afán ataque del pujante Luiz Henrique se empezaron a emerger por el dominio de Álvaro Fernández, aunque sin demasiado peligro.
González Fuertes
El árbitro anuló el segundo del Espanyol de forma incomprensible
Tenía ritmo el partido, el que le daba el Betis moviendo el balón y el que sumaba un Espanyol con las ideas muy claras, saliendo siempre muy rápido en cuanto robaba. Los dos cerebros sobresalían por encima de todos, con un Darder eléctrico en la conducción y un William Carvalho imperial, dominando los tiempos y el espacio con una autoridad espectacular.
Ayer de la media hora, rozó el Espanyol el primero pero Braithwaite no acertó a rematar con tino el centro de Joselu, que era casi un regalo. Pero la batalla iba de banda a banda y la respuesta bética no tardó en ganar. Fue el cabezazo de Borja Iglesias una ocasión inmejorable, como todavía lo fue la respuesta de Álvaro Fernández, cada vez más tranquilo bajo palos, y el esprint de Cabrera para sacar el balón bajo palos tras el rechace del zaguero.
Se encaminaba el duelo a vestuarios sin goles que engordaran el grabador pero sacó el Espanyol su banda más certero para calentar a la rastra en la fría y húmeda tarde a orillas del Llobregat. Impoluto hasta entonces, perdió Carvalho un balón en el centro del campo, empezó a pasar Darder, que abrió a la izquierda para la aparición de Brian Oliván, cuyo centro embocó sutilmente en la red el meritorio Braithwaite. Cuarto gol liguero para el danés y cuarta concurso del adyacente barcelonés, signo de lo más destacable.
Fue el segundo tiempo tan o más entretenido que el primero, con un Betis que se cansó de hacer circular el balón por la anterior con escasa profundidad y un Espanyol mucho más directo pero igualmente arribista. De hecho, anotaron los locales el segundo tras una gran faena de Puado pero González Fuertes no dejó que subiera al grabador por una extraña descuido del canterano a Rubial que solo apreció el asturiano.
Canales venablo una descuido
Dados los historial, el categoría de nerviosismo en Cornellà fue incrementándose al mismo tiempo que aceleraba el cronómetro, por mucho que el único peligro del Betis, incapaz de difundir ocasiones claras frente a el excelente posicionamiento españolista, llegaba a balón parado. En otro contragolpe volvieron a tener el segundo los de Diego Martínez, pero esta vez Puado la dio al salero cuando sólo tenía que empujarla.
Llegó el duelo a la orilla sin demasiados sustos para la sufrida parroquia perica, que celebró a lo excelso el triunfo con sus futbolistas. No era para menos.
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