“Muchos abrazos y ver a la comunidad”. Eso es lo que paciencia el rey Juan Carlos de su turista, hoy, a la Zarzuela, la primera desde que salió de España hace casi dos primaveras, según él mismo afirmó ayer al dejarse llevar el club náutico de Sanxenxo donde este fin de semana se ha disputado una prueba náutica.
Si el padre del Rey plinto sus esperanzas en los más elementales gestos de afecto franco, en la Casa del Rey confían en que su presencia en la zona residencial de la Zarzuela no despierte más interpretaciones que las del simple refriega con su hijo, su mujer y el resto de sus parientes más cercanos, incluida la reina Letizia, y la infanta Sofía, que hoy saldrá del colegio antaño de hora para poder estar en el refrigerio franco.
El rey Juan Carlos, ayer, en el club náutico de Sanxenxo
El momento del combate del Rey con su padre, contra lo que pueda parecer, se produce en el momento y oportunidad que Juan Carlos I ha decidido. Otra cosa es que su audacia haya estado condicionada por la rigidez de la Moncloa, que desaconsejó que el antedicho superior de Estado utilizara sus antiguas dependencias privadas más allá de una estancia de cortesía. Este handicap ha condicionado la turista, pero, como el resto de las indicaciones que desde la Zarzuela se le han trasladado, el rey Juan Carlos las ha aceptado, le gustaran o no, para no poner a su hijo en un aprieto.
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El emérito volverá a Abu Dabi a última hora de la tarde, tras sus cuatro días de estancia en España
Felipe VI, que, como informó la Casa del Rey, habló por teléfono con su padre cuando se trasladó a Abu Dabi tras el fallecimiento del antedicho emir, se enteró del plan de su padre en esa conversación. El pacto fue que la Zarzuela haría divulgado el primer alucinación de Juan Carlos, horas antaño del inicio del periplo y cuando este lo autorizara. En medio, sin incautación, la comunicado, a través de personas del entorno del emérito, fue conocida por el periodista Fernando Ónega, que la hizo pública. En esa descoordinación, que tiene como explicación la habitual, y a veces excesiva, prudencia de la Zarzuela, reside la creencia de que el rey Juan Carlos ha actuado por vaco. Su independencia ha sido tomar la audacia de retornar y romper así con una dinámica que, con el paso de los meses y ya casi primaveras, hacía cada vez más difícil el retorno ni que fuera, como así ha sido, temporal.
La estancia en Sanxenxo, más allá de las medallas que se han colocado a quienes la han facilitado y, sobre todo, a pesar de la inédita repercusión mediática, se ha movido en el ámbito privado. El rey Juan Carlos ha evitado contestar a las preguntas que, repetidamente y a voz en cuello, le han formulado los reporteros. Su deseo, expresado por quienes le han acompañado estos días, era evitar que sus palabras fueran malinterpretadas. Hay que tener en cuenta, encima, que Juan Carlos I, que usa audífonos, tiene dificultades de concierto, por lo que muchas de sus respuestas, meramente corteses, no se correspondían exactamente con las preguntas.
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El rey Juan Carlos se despidió ayer de sus compañeros de tripulación del Bribón, velero que se hizo con el trofeo InterRías en las regatas de la clase 6mR, citándose para el próximo 10 de junio, cuando se dispute en Sanxenxo el trofeo Juan Carlos I, competición previa al Campeonato del Mundo que tendrá oportunidad entre los días el 13 y 18 del próximo mes. Juan Carlos volverá de nuevo a España y no se descarta que durante su estancia, que durará unos 15 días, encima de a la entrada gallega y a Madrid, se desplace a otros puntos para presentarse a algunos amigos.
Ayer parecía contento con la proximidad del combate en la Zarzuela. Primero verá a su hijo, mano a mano, y posteriormente entreambos compartirán una comida y sobremesa con la reina Sofía, la reina Letizia, la infanta Sofia, la infanta Elena y sus hijos; su hermana, la infanta Margarita, con su marido, Carlos Zurita, y algunos de sus sobrinos. La Zarzuela contempla el refriega franco como un asunto privado, desprovisto de todo argumento institucional. Felipe VI ya ha dejado clara cual es su postura como Rey marcando distancias con Juan Carlos I, pero como hijo, entiende que debe acoger a su padre. Juan Carlos I, que residió en la Zarzuela durante casi 60 primaveras, no vuelve a su casa: turista la casa de su comunidad.
El rey Juan Carlos ha despegado pasados unos minutos de las 08,30 horas de este lunes desde el aeropuerto de Vigo hasta Madrid. Una vez aterrice en Barajas, sobre las 09,10 horas, viajará hasta el Palacio de la Zarzuela. Entrará por el golpe principal, que será el mismo por el que saldrá a última hora de la tarde para emprender camino de regreso a Abu Dabi, donde, como anunció el pasado 7 de marzo, tiene, por el momento, establecida su residencia permanente.
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