Ni pacto de rentas, ni siquiera pacto salarial. La peculio española afronta la crisis sin acuerdos entre los agentes sociales y el Gobierno que faciliten el reparto de unos costes que ahora van a compartirse con reglas más próximas al sálvese quién pueda. La era proclive a los acuerdos en el ámbito profesional durante la pandemia parece estar caducando, como certifica el flamante fracaso de las negociaciones para la renovación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que debía convertirse en una parte importante del pacto de rentas.
El Porción de España lleva meses predicando la penuria de este pacto de rentas, detallando un reparto de costes que incluye no solo a trabajadores y empresarios, sino además a pensionistas y funcionarios. Asimismo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lanzó el 2 de marzo la idea de un “gran pacto de rentas” para evitar caer en una bucle inflacionista, aunque lo cierto es que, posteriormente del gran anuncio, el Ejecutor no ha aportado ninguna iniciativa concreta para desarrollarlo. La CEOE siquiera se ha mostrado receptiva, y los sindicatos reclamaban más intervención del Gobierno.
Salarios
“Era la decisión menos mala para el bajo problema que tenemos”, dice Garbo de la Fuente, de Fedea
Finalmente, la prédica del Porción de España ha caído en el desierto, y se hará frente a la crisis sin pacto. “Era una muy buena idea, la decisión menos mala para el bajo problema que tenemos”, dice Garbo de la Fuente, de Fedea, que plantea dos vías para afrontar el impacto de la crisis. “Hay dos maneras de hacer, una es ver cómo lo repartimos, y la segunda, el sálvese quién pueda”.
Garbo de la Fuente reconoce que es muy complicado poner de acuerdo a todos los implicados y que cada uno acepte hacerse cargo una parte del coste, por lo que se llega a la situación contemporáneo, en que el mal es para todos y el guantazo se lo acabarán llevando ciertos sectores, probablemente los más expuestos a los precios de la energía.
Es un desacuerdo que molesta especialmente a los sindicatos que critican al Gobierno por no haberse mostrado más activo en este circunscripción. “No hay una propuesta en serio sobre la mesa”, dijo el secretario militar de CC.OO., Unai Sordo, en remisión a un pacto de rentas que “me recuerda al unicornio azur de Silvio Rodríguez, que nadie sabe donde está”.
Fuentes sindicales indican que de pacto de rentas “no hay mínimo”, y que si el Gobierno no está dispuesto a moverse en política fiscal, no hay opción de avanzar en este circunscripción. En concreto, CC.OO. ya formuló la propuesta de modificar el impuesto de sociedades para que sea el 15% del beneficio contable vivo de las empresas, lo que permitiría adoptar medidas temporales para bonificar a los sectores más vulnerables y castigados por la inflación.
Coyuntura
“Me recuerda al unicornio azur de Silvio Rodríguez, que nadie sabe donde está”, dice Unai Sordo
El Porción de España ha reclamado el pacto de rentas para evitar que se desencadene una bucle de incrementos de precios y costes “que solo agravaría los mercancía nocivos de la perturbación contemporáneo”, como ha reafirmado en el crónica anual presentado el miércoles pasado. Sin incautación, incluía varios utensilios en este pacto de rentas que eran muy difíciles de consensuar. De entrada, combinar moderación de los salarios con moderación de los márgenes empresariales. Aquí, su planteamiento contrario a revalorizar los salarios con la inflación y contra las cláusulas de pasaporte choca con una reivindicación básica de los sindicatos. Por otra parte, su petición de acompañarlo de “compromisos explícitos de moderación de los márgenes empresariales” no convence a UGT y CC.OO., que no ven cómo se harían efectivos estos compromisos.
Se le puede añadir su demanda de no aumentar las pensiones en enero según la inflación, que el Gobierno rechaza de forma rotunda. Posteriormente, sigue el encontronazo entre el cárcel y el ministro de Inclusión y Seguridad Social, sobre si el sistema de pensiones es sostenible. El Porción de España lo pone en reprobación con argumentos que el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha calificado de “poco sofisticados”.
Sin pacto, las cosas se complican. Fedea pronostica que es más probable una cronificación de la inflación, con pérdida de renta vivo que se repartirá de forma desigual, en función del poder de mercado y la capacidad de presión de empresas y trabajadores.
Los sindicatos han preparado de que habrá un proceso de conflictividad elevado en la segunda medio del año a causa del desacuerdo con la patronal para renovar el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) que habría regalado un situación de remisión para la negociación de los convenios. Sin esa piloto pactada, CC.OO. y UGT tensionarán las conversaciones en cada sector y cada empresa para que no se acepten subidas por debajo de la inflación. Advierten que habrá más conflictividad, pero descartan la huelga militar. “Más bisturí que segur”, indican fuentes sindicales para precisar su táctica en los próximos meses. Son conscientes del objetivo tiro que tienen algunos convenios y además de que mucho dependerá de si se consigue controlar la inflación. Mientras, el sector de la construcción, que agrupa a un millón de trabajadores, se ha erigido en pionero con la firma de un convenio con aumento del 10% del salario en tres primaveras, incorporando parte de la subida no en los salarios, sino en los planes de empresa colectivos. Son los planes de empleo que potencia el Servicio de Inclusión y Seguridad Social, en contraposición con los planes individuales."Más bisturí que segur"
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