Rusia quiere hacer como Ucrania, incriminar todavía al adversario de crímenes de extirpación y sentenciar a sus militares. El líder prorruso de la autoproclamada República Popular de Donetsk (RPD), Denís Pushilin, aseguró ayer lunes que los prisioneros ucranianos de la acería Azovstal, considerados héroes en Ucrania, serán juzgados en un tribunal singular en ese zona.
Los defensores de la planta siderúrgica, en la ciudad de Mariúpol, cejaron la semana pasada en su resistor y se entregaron.
Los combatientes ucranianos de la acería están prisioneros en la república prorrusa de Donetsk
Pushilin señaló a la agencia Interfax que todos “los prisioneros de Azovstal están en el zona de la RPD”. Indicó que “se planea instalar un tribunal internacional en el zona” de Donetsk para sentenciar a los militares ucranianos de Azovstal. Y añadió que actualmente está “en proceso” la elaboración de sus estatutos.
Poco antiguamente, un tribunal ucraniano condenaba a cautiverio perpetua al primer soldado ruso chancillería por crímenes de extirpación. El dominante Vadim Shishimarin, de 21 primaveras, se había evidente culpable de matar a un civil, Oleksandr Shelipov, de 62 primaveras, el 28 de febrero en el pueblo de Chupajivka tras admitir la orden de dispararle.
Ese querella tiene un gran simbolismo en Ucrania, que acusa a Rusia de cometer atrocidades contra la población civil desde que el presidente ruso, Vladímir Putin, envió las tropas rusas al país vecino, el 24 de febrero, en lo que llamó una “operación marcial singular”. Kyiv dice acaecer identificado más de 10.000 posibles crímenes de extirpación. Moscú lo niega y sostiene que no ataca a la población civil.
Tanto o más simbólico en este conflicto es la numantina defensa de Mariúpol, en singular la de los combatientes atrincherados en Azovstal. El asedio ruso terminó el viernes pasado con la rendición de los últimos 531 soldados ucranianos. Según el Servicio de Defensa ruso, en total se rindieron 2.439 militares ucranianos.
Todavía no se sabe con certeza la suerte que van a pasar estos militares ucranianos. Buena parte de ellos pertenecen al regimiento Azov, con orígenes nacionalistas pero integrados en las fuerzas armadas de Ucrania. En Rusia los consideran nazis y la Duma propuso la semana pasada prohibir que se les incluya en posibles intercambios de prisioneros.
Una posibilidad que regularmente se propone en Rusia es utilizar estos intercambios para liberar al patrón y político ucraniano Víktor Medvedchuk, con vínculos personales con Putin y que está detenido en Ucrania perceptible de traición. Ayer Leonid Slutski, uno de los negociadores rusos, dijo que podría ser canjeado por los defensores de Azovstal.
Pero el portavoz de Putin, Dimitri Peskov, lo rechazó porque Medvedchuk “es un ciudadano ucraniano, no tiene carencia que ver con Rusia y no es un marcial”. Slutski retiró poco posteriormente sus palabras y manifestó su acuerdo con Pushilin de que la suerte de los hombres de Azovstal la decida un tribunal.
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