Internet de las cosas para la banca y los seguros

La computación de bajo costo, el cloud computing, el big data y la analítica han permitido el avance de la internet de las cosas, al propiciar que las personas puedan relacionarse con prontitud y fluidez con objetos conectados, a la Web y entre sí. Los analistas calculan que hay más de siete mil millones de dispositivos de este tipo. El promedio de acogida de estas tecnologías, características de la cuarta revolución industrial, es del 90% a escalera mundial.

Los sensores instalados en los aparatos de la internet de las cosas pueden rastrear datos en tiempo verdadero, procesarlos, compartirlos y mejorar de múltiples modos la experiencia de los clientes. Si correctamente el uso más popular se da en los hogares, a través de electrodomésticos, este sistema se está extendiendo por todas las esferas de la sociedad, la bienes y la civilización, de los transportes a la sanidad, de la educación a las finanzas.

En la banca, el contorno repaso ha sido extenso, por ejemplo, a través de las soluciones de plazo sin contacto, lo que ha posibilitado que ciudadanos del mundo sereno empleen de una nueva forma sus teléfonos móviles o relojes inteligentes. Y asistentes de voz como Alexa, Cortana o Google están simplificando las transacciones en bisectriz. Pero todavía hay un amplio espacio por conquistar, sobre todo, tras los mesos más duros del coronavirus, cuando el temor a las superficies contaminadas favoreció métodos más limpios que el patrimonio en efectivo.

Un estudio fabricado por los técnicos de Mastercard revela un resistente aumento de los pagos sin contacto en supermercados y farmarcias a comienzos de la pandemia, en 2020, con estadísticas que cuantifican este incremento en el doble. Encima, cada vez hay más entidades que verifican la identidad de los consumidores con esta innovación. La fórmula puede ser tan simple como el expedición de un selfie desde el smartphone de los interesados.

En ocasiones como esta, siempre surgen los recelos acerca de la seguridad de los procedimientos. Shinhan Card, compañía líder en tarjetas en Corea del Sur, es una de las empresas que ha optado por esta vía. Encima, como agregan sus portavoces, tiene la intención de desarrollar propuestas de internet de las cosas más sofisticadas para distinguir a los abonados por sus caras. El impacto positivo de esta medida se notará incluso en el medio animación, puesto que se reducirá la fabricación de tarjetas de plástico.

El comportamiento de los ciudadanos dicta que la tecnología debe ser más rápida e intuitiva, más personalizada y fiable que en el presente. Con la internet de las cosas se pueden enlazar cuentas corrientes, organizaciones, infraestructuras, vehículos, gadgets diversos e individuos. Los múltiples peligros que sustancia un entramado como este parece invitar a la intervención de las aseguradoras, firmas especializadas en calibrar la solvencia de sus clientes a partir de información menos precisa y actualizada que la conseguida por la internet de las cosas.

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