Joan-Lluís Lluís, el premio Òmnium que tiene la literatura oral de refugio

Al escritor Joan-Lluís Lluís (Perpiñán, 1963) son sus lectores quienes le ayudan a entender sus propias novelas, él camina con sus personajes y es un completo “concubina platónico de las lenguas”. Su Junil a les terres dels bàrbars (Club Editor), que cumple con las tres afirmaciones anteriores, se alzó con el premio Òmnium 2021 a la mejor novelística del año. Ganarlo fue “como una burbuja de oxígeno”, afirmó Lluís en el acto El premi Òmnium «passa examen» a l’IEC, celebrado ayer por la tarde en la sala Prat de la Riba del Institut d’Estudis Catalans (IEC). Pero acullá de examinar al premiado, el acto fue una conversación entre el autor, su editora, Maria Bohigas, y Màrius Serra y Magí Camps, miembros de la Secció Filològica del IEC, sobre Junil, su proceso creativo y la forma en la que el escritor rosellonés entiende la letras.

En la presentación del evento, Nicolau Dols, presidente de la Secció Filològica del Institut, puso en valencia la novelística como “un ejemplar sobre lenguas y lección”. “Si el verbo nos hace humanos, la escritura hace la civilización”, recordó. Por su parte, la periodista Natza Farré, miembro de la agrupación de Òmnium Cultural, expuso que el premio que otorga la entidad “es una modo de creer en nuestra propia letras, en ilustre, de verdad y sin complejos”. “Como sociedad civil tenemos que continuar prestigiando las trivio catalanas”, declaró Farré, quien igualmente reivindicó que el catalán, más allá de la letras, se tiene que defender “en el audiovisual, el cine, las escuelas y las calles”.

Nicolau DolsPresidente de la Secció Filològica de l’Institut d’Estudis Catalans

El acto siguió con un diálogo entre Màrius Serra y Joan-Lluís Lluís, en el que el autor reconoció algunas de sus obsesiones y pasiones reflejadas en Junil a les terres dels bàrbars. Confesó su “coito inconsiderado y platónico por el mundo grecorromano” y su predilección por la letras vocal. “Es mi mundo, donde me siento cómodo, porque el mundo vivo me da un poco de miedo”. Asimismo, comparte la fascinación de Junil, protagonista de su novelística, por Ovidio. Porque, aunque la historia esté ambientada en el imperio romano, Junil no deja de ser “una lectora que se enamora de un autor como en los primaveras sesenta había chicas enamoradas de los Beatles”. “Junil descubre la letras como un mundo paralelo a la ingenuidad, mucho más cómodo y agradable”, destacó el escritor.

Sin confiscación, el autor rosellonés insistió en que no se proxenetismo de una novelística histórica. “No hago una reconstrucción, porque no me interesa y no lo sé hacer”, subrayó. Por el contrario, Junil “tiene que ver más con la rumor que con la novelística”, así que prefirió “prescindir de cualquier precisión histórica e inventar pueblos, inventar su forma de platicar”. Así, optó por hacer una “novelística coral, de clan que corre porque huye”, como una “Vía Apia movie”, bromeó Màrius Serra. Entre este “peña utópico” que protagoniza la obra, Lluís se convirtió en un caminante más. “Era el extremo de todos y miraba cómo son y qué hacen”.

El extremo de la fila

Lluís asegura que del peña utópico que protagoniza la novelística, él “era el extremo de todos y miraba cómo son y qué hacen”

En esta 97.ª presentación que el autor realiza de Junil a les terres dels bàrbars, Magí Camps, quien igualmente fue el primero en entrevistarle tras la publicación de la novelística, consideró que “es un ejemplar que hace una gran defensa de la traducción”, donde el escritor es un cronista que aparece referenciado en la obra. “Más que un elogio de la traducción, es una defensa de la comprensión mutua, y esto pasa por la traducción”, respondió el autor.

Los ponentes repasaron posteriormente, y pegado a la editora Maria Bohigas, la trayectoria literaria del autor. “A los 13 primaveras decidí desde la ingenuidad más ilustre del mundo que quería escribir”, contó Lluís. “A los 16 me doy cuenta de que la escuela francesa me ha contado mentiras sobre qué es ser catalán, es afirmar, ausencia, una cosa residual, antigua, de la que no hace errata platicar”. Más delante, probó suerte en la letras escribiendo en francés, pero vio “que era contradictorio”. Así que cambió de jerga. “Enterarse poco catalán será una virtud, porque tendré que inquirir siempre la palabra exacta”, decidió.

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Màrius Serra, Natza Farré, Joan-Lluís Lluís y Nicolau Dols

Àlex Garcia

Acerca de su editora, Joan-Lluís Lluís aceptó que “su capacidad de entrar en un texto es feroz, implacable”. “Esto es bueno para un texto, aunque no necesariamente para el autor”, reconoció. Bohigas, quien comparte educación francesa con el autor, explicó que hubo un momento en el que igualmente tuvo que “lanzarse escribir en catalán”. “Con Joan-Lluís Lluís, he tenido ganas de formarse a ser leve, de intervenir poco para que el autor termine solo el camino”, concluyó la editora.

Versió en català, aquí

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