Josefina Bueno tiene la dietario cargada. Nulo más tomar posesión como consellera de Innovación y Universidades, la senadora alicantina se dejó ver en la manifestación en defensa del trasvase Tajo-Segura celebrada el martes pasado en Alicante. No era el más cómodo de los escenarios, pero la senadora defendió airosamente la postura de la Generalitat Valenciana.
El miércoles asistió a un acto notorio sobre universidades, su mundo, puesto que en la de Alicante ha desarrollado la maduro parte de su carrera profesional -profesora de Filología Francesa, llegó a habitar el cargo de vicerrectora de Extensión Universitaria- y en el primer Botànic fue directora genérico del asunto.
Bueno adyacente a la rectora de la Universitat de València, Mavi Mestre.
Y, sin perder el tiempo, comenzó con la rectora de la Universitat de València una ronda de contactos con todos los dirigentes de los centros de educación superior de la Comunidad Valenciana, que tienen mucho que pedir y ella escaso ganancia de tiempo para replicar. Hasta aquí, todo regular.
Lo que sorprende es el anuncio efectuado el domingo para dar cuenta de un avenencia entre Josefina Bueno y el president Ximo Puig en el Palau de la Generalitat Valenciana. Adicionalmente de establecer como uno de los objetivos prioritarios para esta nueva etapa “la obligación de avecinar la Conselleria de Innovación a la ciudadanía”, Bueno explicaba que “a partir de ahora atenderá incluso a la ciudadanía y mantendrá reuniones con diferentes actores sociales en la Casa de las Brujas, en el centro de Alicante”.
La nueva consellera “será la interlocutora directa entre el president y los agentes sociales, con el objetivo de acortar la distancia entre los políticos y los ciudadanos”. Palabras textuales.
Bueno “será la interlocutora directa entre el president y los agentes sociales, con el objetivo de acortar la distancia entre los políticos y los ciudadanos”
Han sido varios los analistas que han interpretado -algunos desde el minuto futuro a su nombramiento- que el brinco de Bueno de la calma senatorial a la primera rasgo de la política valenciana oculta su postulación como candidata a la alcaldía de Alicante.
Toda vez que en el PSPV se da por descontado que el presente portavoz, Francisco Sanguino, no repetirá, se había especulado con la candidatura de la exconsellera de Sanidad Ana Barceló. Internamente del conjunto municipal, quizá temiendo la tradicional devastación que el PSPV viene realizando en la previa da las últimas elecciones, se ha deslizado en los últimos días como posible capital de cartel el nombre del concejal Miguel Millana, reelegido hace casi nada un mes casi por unanimidad como secretario genérico del partido en Alicante.
Han sido varios los analistas que han interpretado que el brinco de Bueno de la calma senatorial a la primera rasgo de la política valenciana oculta su postulación como candidata a la alcaldía de Alicante
Sin requisa, el hecho de que Bueno anuncie que “hará de correa de transmisión y incluso abordará cualquier otro asunto de la provincia que tenga que ver con Presidencia”, desde la sede oficial de Presidencia en el céntrico palacete conocido como "Casa de las Brujas", -al ganancia de que Antonia Dorado aún sigue ocupando el cargo de directora territorial de Presidencia del Consell en Alicante- refuerza la conclusión de un proceso de “visibilización” de una hipotética candidata a la Alcaldía. La que fuera incluso directora de la sede en la ciudad de Alicante de la Universidad reúne los requisitos, la experiencia y el fracción de conocimiento necesarios para optar al puesto, si se confirma que está en la carrera y sus hipotéticos rivales le despejan el camino.
Publicar un comentario