Los perros, como Atreyu, opción para lograr una rápida localización de los insectos

Atreyu se mueve nervioso en la habitación de un domicilio de Barcelona donde va a inspeccionar las chinches. Es un perro inquieto, pero extremadamente obediente, que se muestra dispuesto en todo momento a dejarse orientar y conducir hasta los lugares donde debe efectuar su inspección olfativa. Con su amaestrador, Dustin Delgado, forman una pareja aceptablemente sincronizada. ¿Pero cómo demonios encuentra el perro las chinches?

Dustin Delgado nos explica que está en plena temporada de desinfección. Luego de Semana Santa y hasta octubre, el trabajo es muy intenso. Estos días no para; recorre Catalunya de punta a punta. “La presencia de chinches es paralela a la arribada del turismo”, dice.

Los viajeros llevan sus maletas al avión, estas son alojadas en las bodegas. Allí, en la oscuridad, las chinches se mueven; entran en otras maletas, y, al final, acaban en la cama de la habitación de un hotel. “¡No sé qué extraña manía hace que la humanidad deje siempre las maletas en la cama!”, exclama el operario comentando su trabajo.

Atreyu explora ahora la cama. Husmea el colchón, el cabezal, el somier. Es un detective saltarín, un poco pícaro. ¿Pero será efectiva esta colaboración del perro?

Su amaestrador explica que las chinches se esconden en los sitios más inverosímiles: en los cabezales de la cama, en la mesita de perplejidad, en el somier, en las cortinas, en los enchufes; incluso, en armarios o en el interior de las varillas forradas de plástico que se usan para mover las cortinas. ¿Las encontrará?

El pastor belga explora el colchón, el cabezal, el somier; es un detective saltarín, un poco pícaro

Atreyu –un nombre que rinde homenaje al protagonista de La historia interminable , de Michael Ende– es un pastor belga malinois de cinco abriles. Y, al ser tan adolescente, es buen olfateador. Nació en Dusseldorf. Allí fue a buscarlo Dustin Delgado. Hoy son inseparables. Pertenece a la empresa, pero vive con él.

Estos perros son entrenados con motivación; y en su caso la gran motivación es una pelota. Así es que Atreyu no está trabajando cuando se encarama a la mesita de perplejidad y rebusca detrás de la cama. Está jugando.

Lo que hace su preparador es motivarle para que busque la pelota. Pesquisa una pelota pequeña, que el animal asocia a un olor, el de la chinche, que impregnaba la pelota en sus entrenamientos. Cree que va a averiguar una pelota; indagación y rebusca, hasta que, al final, detecta el olor. Entonces, marca la zona. “Ahí está la pelota aunque yo no la vea”, le dice el pastor belga al preparador con la inspección fija y la boca jadeante. Y es el momento en que Dustin le da la retribución: el premio para que pueda seguir con su mecanismo inacabable buscando la pelota.

Y es entonces asimismo cuando el cámara tiene la confirmación de que debe iniciar el tratamiento de desinfección, señalar la zona donde el cliente no podrá entrar y tomar todas las precauciones (“porque los insecticidas siempre son poco perjudiciales”), incluida la opción de utilizar la pequeño cantidad de insecticida posible.

Dustin Delgado (empleado de la empresa Servicios Depec) dice que su trabajo es motivador. Un día visitó la casa de una mujer veterano que había sufrido más de 70 picaduras en la espalda. La mujer tenía insomnio. Se pasaba la perplejidad empuñando la linterna persiguiendo inútilmente al sádico insecto. Él la convenció de que debía dejarse ayudar por su perro. “La mejor retribución que tuve fue cuando, una vez que fui a hacer la posterior revisión con el perro, la señora se me echó en brazos emocionada porque ya no tenía picaduras”.

“La globalización ha hecho que este insecto se haya convertido en una plaga”, dice el operario

El técnico/amo/amaestrador ha ido depurando su técnica; va aprendiendo del perro y ahora la aptitud del sistema es tal, que “rara vez tengo que repetir el tratamiento”, dice.

Trabajo no le va agraviar, sospecha, gastado cómo hemos saliente de la pandemia. “La globalización ha hecho que este insecto se haya convertido en una plaga, una plaga que estaba erradicada. El hecho de delirar ha hecho que reapareciera”, sentencia mientras Atreyu sigue inquieto, rebusca en las piernas de su amo. Quiere retozar más. Seguir su historia lúdica interminable.

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