Tras el tiroteo en Texas: las escuelas están para aprender, no para morir

La holocausto de Uvalde, en Texas, en la que un mozo de 18 abriles, Salvador Ramos, mataba a 19 niños y dos adultos, despertó en mí el aparición de otra matanza, la de la escuela Sandy Hook, donde murieron 20 niños y ocho adultos en 2012. Un regalo que, sumado a esta tragedia, me ha dejado consternada y sobrepasada. 

Me parece inconcebible que, en uno de los países más avanzados del mundo, siga habiendo niños asesinados en las escuelas y que su gobierno no actúe de inmediato para erradicar este gravísimo problema.

Salvador Ramos, el adolescente solitario que mató a 19 niños en Texas

Salvador Ramos, el adolescente solitario que mató a 19 niños en Texas

LVE

El monitor de la NBA, Steve Kerr, hizo esta misma advertencia durante su última comparecencia de prensa. “¿Cuándo haremos poco?”, vociferaba desgarrado y satisfecho de cólera. Era el dolor de la pérdida que, desafortunadamente, conoce muy admisiblemente: su padre asimismo fue asesinado a tiros en un atentado en la Universidad Chaqueta de Beirut, donde ejercía de profesor, cuando él tenía 19 abriles.

El aplaudido discurso de Steve Kerr tras el tiroteo de Texas:

El aplaudido discurso de Steve Kerr tras el tiroteo de Texas: "Estoy tan cansado, ¿cuándo haremos poco?"

Y, pese a que diez días ayer se perpetraron otras matanzas en Bisonte o Hueco Woods (California), la tragedia de la escuela de primaria Robb Elementary ha sido una revés de verdad para los ciudadanos de medio mundo. Nos sentimos impotentes en presencia de unas leyes que parecen priorizar el derecho a defenderse más que a proteger la propia vida.

“¡Estoy harto! ¡Tenemos que llevar a cabo! ¡Todos sabemos lo que hay que hacer!”, llegó a clamar un indignado y compungido Joe Biden al enterarse de lo ocurrido. Incluso hizo un llamada a los estadounidenses para plantarse frente al poderoso “lobby de las armas”. 

Y es que la violencia armada se cobra anualmente la vida de más de 40.000 personas, más de 17.000 en lo que llevamos de año, incluidos casi 650 menores. Según datos del Washington Post, 311.000 estudiantes están expuestos a la violencia con armas de fuego en horario escolar desde 1999, cuando tuvo motivo la holocausto del instituto Columbine.

People gather at Robb Elementary School, the scene of a mass shooting in Uvalde, Texas, U.S. May 25, 2022. REUTERS/Nuri Vallbona

Ciudadanos se abrazan a las puertas de la escuela de Texas donde se produjo el tiroteo

NURI VALLBONA / Reuters

La mensaje ha llevado a republicanos y demócratas a un arduo enfrentamiento. Los primeros señalan a la lozanía mental como el foco del problema, mientras que los segundos insisten en que todo es una cuestión de armas. 

Y, entre tanto, los ciudadanos contemplan atónitos cómo sus hijos cruzan un detector de metales para entrar en clase y aprenden a esconderse y guarecerse durante un tiroteo. Me resulta inimaginable ver poco así en España, porque no olvidemos, como diría el caricaturista Jorge Luis Torrealba, que al colegio se va a ilustrarse, no a fallecer.

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