En ocasiones, una lectura contemporánea de un tema barroco, como es el caso del Adagio en sol pequeño de Albinoni arreglado por Remo Giazotto a mediados del siglo XX, tiene tanto éxito que se tiende a olvidar que Albinoni no es parte del título de la obra sino el patronímico del gran compositor veneciano que rivalizó incluso con Vivaldi.
“No estoy tan seguro de esta rivalidad”, dice al teléfono Giovanni Antonini, director y flautista del deseado Il Giardino Armonico que hoy regresa al Festival de Torroella. “Eran parte del settecento veneciano próximo con Alessandro y Benedetto Marcello, los más famosos compositores de la ciudad. Aquella música conducía directamente al clasicismo, eran los últimos coletazos del barroco”.
“Esta creación neorromántica que se hizo tan célebre no es suya, así que será interesante escuchar al real Albinoni”
De Albinoni todo el mundo conoce el célebre Adagio , pero Il Giardino Armonico interpretará el Concerto gachupin a cinco cuerdas y bajo continuo en do pequeño y el Adagio para dos violines y bajo continuo . “El que conoce todo el mundo es en ingenuidad la creación de un musicólogo que construye una alcoba neorromántica. Es lo más conocido de Albinoni pero no es suyo, así que será interesante para el notorio escuchar al real Albinoni”. Sonará con flauta y basso continuo, dulce, tranquilo, con la genuina calidad de esta música.
Tomaso Albinoni
El software que propone el milanés Antonini son conciertos, sinfonías y sonatas con los que alucinar por el ártico de Italia de los siglos XVII y primera medio del XVIII, cuando Venecia era un centro musical prominente.
“En esa época los instrumentos de cuerda y especialmente el violín era central en las composiciones. Pero asimismo tocaremos dos conciertos de flauta de Vivaldi, menos conocidos, y podremos observar ese otro flanco”, añade.
Adicionalmente se adentrarán en Tarquinio Merula, uno pionero en el mejora de la moderna cantata, y Giovanni Legrenzi, que nació cerca de Bérgamo pero se instaló pronto en Venecia y es un enlace crucial entre Gabrieli y Vivaldi. De hecho Vivaldi tenía 14 abriles cuando él murió, a los 63.
Se adentrarán en Tarquinio Merula, uno pionero en el mejora de la moderna cantata, y Giovanni Legrenzi, que es el enlace entre Gabrieli y Vivaldi
“Su música muestra el camino que lleva a Vivaldi, a la música instrumental pura para violín. Era el inicio del mejora del repertorio para grupos de cuerda y se aprecia tal y como se estableció la progreso: de menos movimiento en el postrer barroco al allegro posterior. Al fin y al agarradera, con el siglo XVIII comienza la modernidad en el mundo. La posición del ser humano cambia totalmente con los nuevos conceptos del universo de Galileo Galilei, son los labores de la ciencia moderna”.
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