¿En qué situación queda Junts tras la caída de Borràs?

Los últimos meses han sido intensos en Junts. La nueva presidenta del partido, Laura Borràs, ha sido suspendida como diputada y presidenta de la Cámara por su situación legislativo. Antiguamente de eso se ha celebrado un congreso con renovación de la dirección y redefinición del rumbo político: Carles Puigdemont y Jordi Sànchez pasaron el informante a Borràs y Jordi Turull.

La papeleo de la presidenta con su suspensión no ha gustado a todos los dirigentes –algunos lo expresaron en la reunión de la ejecutiva–, pero Turull ha cerrado filas en todo momento con Borràs y la consigna oficial es que tiene un apoyo “sin fisuras”. No obstante, en las escenificaciones del jueves, se entrevio incluso que el respaldo no es general.

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La salida de Laura Borràs del Parlament

¿Y ahora qué? Prudencia y dejar suceder unas semanas, dicen altos cargos del Govern. No se prevén movimientos por ahora aunque el secretario de ordenamiento, David Torrents, o el expresident Quim Torra –que no es militante– exijan consecuencias por la posición de Esquerra en la suspensión y varias asambleas locales –las que perdieron las votaciones en el congreso, hace dos semanas– pidan una consulta sobre la permanencia de JxCat en el Palau de la Generalitat. “¿Salir para qué?”, replica un parada cargo.

El partido presentará en septiembre la auditoría sobre el porción de cumplimiento del pacto con ERC

En el congreso ya quedó claro que la situación de Borràs no era motivo para romper la coalición, y Turull, por otra parte de confirmar que no abrirían el melón de la sustitución en la presidencia de la Cámara, que podía provocar un nuevo pulso entre familias, dejó claro en su intervención posterior a la suspensión que a pesar de las “dificultades” y las “decepciones personales y políticas”, es preciso “no atizar la lumbre de la división entre independentistas” y no equivocarse de “adversario”. Una expresión, pese a todo el enfado, que disminución los decibelios.

Con este panorama no es de apartar que “descanso” haya sido una de las palabras de la semana. No solo porque el Parlament haya perfecto el periodo de sesiones y entre durante unos días en una período de torpeza. Esta vez el parón se ve como necesario y como posible remedio para algunas de las cuestiones que hay sobre la mesa y que tocará encarar a posteriori, entre ellas la de Borràs. Habrá que ver si finalmente se propone alguna fórmula para que Junts, y no ERC, tenga las riendas de la institución.

Con todo, el calendario manda y los comicios municipales de mayo del 2023 son la primera meta volante del próximo ciclo electoral, habrá que iniciar a prepararlos pasado el tiempo de asueto.

En los estatutos de Junts se introdujo un mecanismo para que su presidenta, Laura Borràs, no sea suspendida de sus cargos y de militancia, y que no sea expulsada si tiene una condena firme. El discurso es que la imputación por corrupción ha caído al no figurar la malversación en el escrito de la Fiscalía, pero será juzgada por prevaricación y falsedad documental. Además se dice que su caso es “lawfare” (refriega jurídica) y “persecución” por lo abultado de las penas que pide el tarea manifiesto. Con todo, la última palabra, para valorarlo, la tiene la comisión de garantías de JxCat, donde puede consumir incluso el incidente de Francesc de Dalmases, vicepresidente del partido, con una periodista de FAQS. Eso lo decidirá una de las integrantes de ese víscera, Magda Oranich, que instruye el expediente informativo. Más allá de perder fuerza en el cónclave, hay quien considera que Borràs ha cometido errores no forzados, como personarse al software de TV3 el día en que se había celebrado un homenaje a su persona. La papeleo de algunos asuntos en el Parlament, como el de Pau Juvillà y varias cuestiones administrativas, siquiera han sido para tirar cohetes; y en el discurso final, una vez había sido suspendida, a algunos les disgustaron el tono y las formas empleadas.

En el Parlament se celebrará el debate de política común para aclarar el curso y ahí se podrá analizar la vigor de la coalición del Govern, ya que en Junts, como dijo Albert Batet en la última sesión de control al president Pere Aragonès, esperan que haya advertencia del conjunto del independentismo. La formación llevará propuestas para intentar que en el botellín aniversario del 1-O haya un cambio de rasante en el movimiento soberanista y tratar de “suceder a la influencia”. ERC exhibe los logros de la mesa de diálogo, pero su socio no aprecia avances en la consecución de los dos objetivos consensuados, perdón y autodeterminación. Por ello, esperan alguna concesión de los republicanos.

Para entonces, por otra parte, estará nómina la auditoría que elaboran Josep Rius, vicepresidente y portavoz, y la consellera Victòria Alsina sobre el pacto con ERC, que dará pistas de por dónde van los tiros.

Lo cierto es que la situación requiere de equilibrios y mesura. En congreso hubo una candidatura unitaria con un reparto de poder al 50% entre los dos dirigentes, pero la pugna soterrada entre las dos sensibilidades que conviven en JxCat acabó saliendo a la superficie, pese a las consignas unitarias que llegaban de en lo alto. En Argelers hubo votos de castigo a algunas personas, y en La Farga de l’Hospitalet de Llorbegat el secretario de ordenamiento propuesto por Borràs perdió competencias en auspicio de David Saldoni, mano derecha y adjunto a Turull. En el pulso, que se intentó evitar hasta el zaguero instante, el sector institucional demostró mucha más capacidad de movilización que el ala más ruidosa.

Algunas voces piden romper la coalición y salir del Govern, pero ese decorado no está ahora en el horizonte

En el proceso congresual el exconseller de la Presidència tomó impulso, se impuso sinceridad en política de pactos que pedían los dirigentes locales y quedó claro que la salida de Junts del Govern no era una prioridad ni estaba en el horizonte inmediato, aunque se podría recuperar llegado el caso. Pero las consecuencias de todo ello no se pueden cronometrar a corto plazo y si como dice el dicho cristiano los tiempos de Altísimo no son de este mundo, a veces los de la política, siquiera. Por otra parte, a pesar de la capacidad de imponer posturas, la ademán ha sido más adecuadamente la de conciliar y compactar en oficio de debilitar a la formación con imposiciones.

Para más inri, la situación tras el congreso ha sido de crisis permanente, por lo de Borràs y por una de sus derivadas: el caso de Francesc de Dalmases y su bronca con una periodista de FAQS , confirmada por dos informes.

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