Que Google puede predecir el futuro inmediato no es nuevo. Su Google Flu Trends podía predecir la expansión de la constipado en más de 25 países basándose en las búsquedas de los usuarios. Un estudio publicado por Google afirmaba que sus predicciones eran un 97% más cuidadosas que los de las autoridades sanitarias. Un artículo del New York Times decía que Google Flu Trends se anticipaba de diez días a las predicciones oficiales.
Google cerró el servicio en el 2015 por los errores en las predicciones de las campañas del 2011 al 2013; las búsquedas por síntomas como fiebre y tos no siempre son causadas por la constipado. Los datos siguen disponibles para su investigación.Sea como sea Google sabe qué nos preocupa, qué nos ilusiona y dónde nos gastamos el moneda. Y parece que esto zaguero ha influido en la intrepidez de congelar la contratación de nuevos trabajadores durante las próximas dos semanas: la constatación de una ralentización en el desembolso publicitario de los anunciantes en sus plataformas habría precipitado su intrepidez.
Google pone en pausa las contrataciones y pide esfuerzos a sus trabajadores
Sundar Pichai, el CEO de Google, enviaba este mes una carta a sus trabajadores –se llaman “Googlers” entre ellos– donde subrayaba “el incierto panorama financiero mundial” y hacía una confesión que solo hace unos meses parecía irrealizable: “no somos inmunes a los vientos contrarios de la situación económica”. A partir de ahí el bla bla habitual de si nos gustan los retos, si los convertimos en oportunidades y de si continuaremos ayudando a la humanidad con “nuestra labor: organizar la información del mundo y hacerla internacionalmente accesible y útil” (NdT: especialmente para Google).
Sin incautación, la miga de la carta empieza en el penúltimo párrafo, donde en una plática casi poética dice a los “Googlers” que “debemos ser más emprendedores, trabajar con más aprieto, con un foco más nítido y con más penuria de la que hemos demostrado los días más soleados”, que es la argot de Stanford para asegurar que tocará apretarse el cinturón. Parece que la manufactura de Silicon Valley, la de la cuarta revolución industrial, no es tan distinta de la del Sabadell de la tercera y que el capitalismo de datos no es inmune a los vientos contrarios de la caudal.
Pero en el zaguero párrafo hay un giramiento de guion inesperado con un refrán —“Scarcity breeds clarity” (la escasez genera claridad)— que tiene su equivalente en Cuba en aquello de “pueblo cubano, pueblo inventor” en remisión a cómo deben arreglárselas con escasez de todo (la be de cubano es muda y la erre de inventor se pronuncia ele). Google, el epítome del capitalismo de datos y de la caudal de la cantidad, ¡¿utilizando máximas comunistas y diciéndonos que los bienes son escasos?! Ya podemos irnos preparando para ser más emprendedores, trabajar con más aprieto, con un foco más nítido y con más penuria de la que hemos demostrado los días más soleados, o lo que es lo mismo, a apretarnos el cinturón.
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