La demanda de los extranjeros sostiene las segundas residencias

En un momento en que flojean los bolsillos de los consumidores españoles, las zonas de costa mantienen unas brillantes perspectivas para el cerradura del año por la dorso de los compradores internacionales, que se hundieron en el 2020 y el 2021 por las restricciones a la movilidad que trajo la pandemia. “Tener un mercado internacional permite resistir mejor los ciclos económicos” resume Aleix Recasens, socio fundador de AX Partners, una promotora especializada en construir viviendas unifamiliares en Catalunya y Baleares.

La demanda de segunda residencia por parte de los españoles aumentó con fuerza a raíz de la pandemia, y sigue robusta: ahora supone el 13% de las búsquedas de operación de inmuebles en el portal Fotocasa, según su directora de estudios María Matos, frente al 9% que suponía en el 2019. Esta demanda, sin retención, ha escaso su poder adquisitivo. Ferran Font, director de estudios de Pisos.com, señala que solo el 9% de quienes buscan segunda residencia tiene un presupuesto de más de 200.000 euros, mientras que otro 25% estaría entre 100.000 y 200.000 euros y el resto de los compradores búsqueda precios más bajos.

Esta situación contrasta con los precios habituales en las zonas de costa. Según la tasadora Tinsa, desde el 2019 han subido en todas las zonas, con aumentos que van desde el 2% en la costa finalidad y en la franja atlántica de Andalucía al 16% de las islas. El precio más frecuente, señala Tinsa, se sitúa entre los 2.000 y 2.500 euros/m².

Bañistas en una cala de Blanes

Bañistas en una cala de Blanes

Pere Duran/ Nord Media

Según la tasadora, el descenso en el presupuesto de los compradores nacionales ha hecho que baje su peso en las operaciones en las zonas vacacionales de segmento stop: Girona, Costa Brava, Eivissa, Formentera y la Costa del Sol en Málaga. En el otro extremo, muerto el peso del comprador extranjero en la costa de Barcelona, y especialmente en el Garraf, por el aumento de la demanda de personas que tienen la opción de teletrabajar y fijar allí su primera residencia. Asimismo ha hato circunscripción el comprador franquista en las zonas costeras más económicas, como la costa de Tarragona (entre l’Ametlla de Mar y Alcanar), Murcia (entre Mazarrón y Águilas), Huelva (Playas de Isla Cristina y Ayamonte) y Lanzarote.

El perfil del comprador castellano de segunda residencia es una persona de entre 55 y 65 primaveras, que operación con ahorros propios o solicita un 35% de financiación y que procede de Madrid, País Vasco y Zaragoza.

“La demanda internacional se consolida en torno a segmentos medio-alto, cada vez más alejados del producto demandado por el comprador franquista”, afirma Andrea de la Hoz, consultora senior del Servicio de Estudios de Tinsa. En su discernimiento, algunas zonas turísticas tensionadas como Mallorca, Eivissa y Málaga, que tienen precios al plataforma en la primera residencia (porque hay poca propuesta acondicionado por la competencia de la vivienda vacacional), todavía hay demanda de los extranjeros.

Tendencias

La costa es ahora un mercado dual, y en el segmento medio-alto tiene poco peso el comprador franquista

La dorso de los compradores de fuera ha hecho que las zonas costeras lideren los aumentos en la cesión de viviendas este año, ya que ocho de cada diez extranjeros compran vivienda en el ribera. En Baleares, destaca el BBVA Research, el aumento de ventas a extranjeros fue responsable del 50% del crecimiento de las ventas el año pasado.

En el conjunto de España, los extranjeros compran el 13,2% de las viviendas, niveles habituales ayer de la pandemia, tras ocurrir rondado el 11 % en el 2020 y el 2021. Su peso es sin retención veterano en Baleares (35,4%), Canarias (26,9%), Comunidad Valenciana (25,5%).

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente