La valentía de montar un festival al sur de Catalunya

Sumar un festival de música de cámara al sur de Catalunya era, hasta no hace mucho, poco insólito. No existía nadie parecido cuando siete primaveras detrás el DeltaChamber pidió paso. Y sigue sin ocurrir nadie igual. La iniciativa surgió de dos clarinetistas ampostinos, Laura Ruiz y su sobrino Pau Rodríguez, que habiendo dejado el país para hacer de su pasión una profesión, regresaban por receso a Les Terres de l’Ebre y lamentaban que fuera un erial en lo relativo a clásica.

Su primera idea fue habitar lugares emblemáticos. Subir un piano de rabo donde hiciera errata. De hecho, durante la pandemia, cuando las circunstancias obligaron a celebrar los conciertos al música librado, un arquitecto les diseñó una rampa para, entre todos, subir el piano a la plaza del Junta de Amposta.

Tortosa ya no cede su catedral y los conciertos se celebran esta semana en el museo de la ciudad, en el Antic Escorxador

El segundo municipio al que acudieron fue Tortosa. Celebraron conciertos hermosos en la catedral pero este año “se ha complicado el tema de los permisos y seguros”, así que el Junta les ha cedido el museo de la ciudad a orillas del Ebro, en el edificio modernista del Antic Escorxador. La novedad es que al plan DeltaChamber al Territori se han incorporado en la 7.ª tiraje –hasta el día 7– Ulldecona (con conciertos en el Orfeó Ulldeconenc), Flix (iglesia de Santa Maria) o Deltebre (Finca de Bombita).

Una altra de les seves senyes d'identitat són els concerts 'un oient - un músic', concerts per a un únic espectador en espais sorprenents com ara la celòquia del Castell d'Amposta o un antic molí a Ulldecona.

Una seña de identidad del festival son los conciertos para un solo espectador y en especios sorprendentes. Este año se hacen en la Celòquia del Castell d'Amposta y en un antiguo molino en Ulldecona 

La proximidad del Deltebre Dansa, el plan de Roberto Olivan que tiene maravillada a la comarca, fue muy inspiradora para Ruiz. “Me dejó impresionada, ¡cómo podía ser que en Deltebre hubiera toda aquella familia, profesores internacionales y un montaje tan profesional”, confiesa la clarinetista. Fue así que decidió escribir un plan y presentarlo en el municipio. El vestíbulo fue indiferente, el pintoresco “lo pensaremos”, pero se le dio luz verde.

Laura RuizClarinetista e impulsora del DeltaChamber

Al principio, diseñar el festival sin hacienda obligó a intensificar el ingenio y, al igual que Olivan, Ruiz echó mano de colegas de fuera. “Yo voy muy de giras con orquestas internacionales o por festivales de cámara de Europa y América, y lo que hice fue invitarles a venir al Delta, a comportarse una experiencia, engullir un arroz excelente, ir a la playa, comportarse una naturaleza increíble y estar conmigo.

Anna Puig, violista

Anna Puig, violista en la Camerata Bern (Suiza) y miembro de la prestigiosa Mahler Chamber,  actúa esta semana en el festival 

Los primeros primaveras tocaban de gorra. Ahora ya tenemos unos honorarios, aunque sean muy limitados”. El presupuesto del festival, 60.000 euros, les permite este año traer a merienda músicos para 30 conciertos.Vienen el concertino de la Ópera Estatal de Baviera, dos miembros del trío austriaco Alba, el cello del Eliot Quartett o las hermanas Anna y Laia Puig, la primera de ellas, viola solista en la Camerata Bern (Suiza) y miembro de la prestigiosa Mahler Chamber. “Y traigo a Chengcheng Zhao, una pianista china que me encontré en Colombia y que es profesora de la Universidad de Música de Graz (Austria)”, añade Ruiz.

“Al principio no sabíamos cómo sería recibido, pero las entradas se han sofocado siempre. Y mucha familia mancebo quería venir a tocar, por lo que pensamos en crear una Academy”. De ahí que de ser una cita de 4 o 5 días haya pasado a 15: la pasada semana fue para conciertos de jóvenes y la que comienza, para el festival en sí. Y no solo hay conciertos de cámara sino individuales, para una única persona. Hoy, por ejemplo, se celebra uno en la recuperada Celòquia del Castell, en Amposta.

La de Ruiz es la historia de tantos músicos de esas tierras. “Estuve en la Lira Ampostina, pero partí pronto al extranjero –cuenta–, a Londres, Suiza y Berlín. Audicioné y me cogieron como primer clarinete solista en la Komische Oper. Ahora he ganadería una plaza de catedrática de clarinete en la Escuela Superior de Frankfurt, que es incompatible con otra plaza pública como la de la fanfarria”, comenta, pero no con la de solista de la Oxford Philharmonic... 

Y acaba: “En Amposta cada clan tiene un músico, pero de bandada, en un formato más amateur. Ese tipo de música de cámara no existía porque los profesionales que se habían ido no habían vuelto”.

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