Las fábricas españolas entran en contorno pantanoso. Según los datos del indicador PMI presentados ayer por S&P Total, el sector de la manufactura está en encogimiento por la caída de la producción, las ventas y los pedidos. El temor es que la tendencia se mantenga y alimente una crisis. “Algunas empresas prevén una recesión en la segunda porción del año”, se afirma en cojín a los datos. La situación se calca en la eurozona, dejando niveles pandémicos.
En concreto, el PMI –que mide actividad, pedidos, ocupación, stocks o entregas– cayó desde los 52,6 puntos de junio a 48,7. Queda por debajo de la barrera de los 50 que divide encogimiento y expansión, en el peor referencia desde mayo del 2020, aún en confinamiento. En el prospección se dibuja un panorama monótono. “La demanda franquista e internacional sufrió una reducción extraordinario”, lo que arrastró a una caída de la producción “por primera vez en año y medio”. Los pedidos todavía caen al decano ritmo en más de dos abriles por la inflación y la incertidumbre. “La perspectiva a corto plazo para la producción es claramente a la herido”, destacó Paul Smith, de S&P Total Market Intelligence.
Perspectivas
Los pedidos y ventas caen: algunos dan por hecha la recesión en dirección a finales de año
Pugna, precios, energía disparada, miedo a la recesión... Todo afecta al empleo, que cae por primera vez en 17 meses, y a la confianza, en mínimos desde la primavera del 2020, marcada por la covid. “Las expectativas han empeorado sustancialmente entre las empresas españolas, impulsada por la caída de los nuevos pedidos”, se leía en un prospección de Oxford Economics.
Todas las grandes economías están en encogimiento: Italia (48,5), Alemania (49,3), Francia (49,5)... La eurozona entra en tierras negativas con 49,8 puntos desde los 52,1 previos. “La industria está entrando en una desaceleración cada vez más pronunciada, lo que se suma a los riesgos de recesión. La producción está cayendo a ritmos especialmente preocupantes”, alertaba Chris Williamson, de S&P Total Market Intelligence, al valorar los resultados. Igual que aquí, la producción marca el decano agonía desde el confinamiento –solo crece en los Países Bajos– y los pedidos caen a un ritmo no manido desde el 2012 sin contar la pandemia. “Es probable que la situación empeore”, se advierte. De momento, se recorta en materiales y contratación.
Caída de la actividad de la manufactura en España
“Parece cada vez más probable una recesión. El invierno se acerca y promete ser peligroso. Europa demora que no haga demasiado frío”, alerta Craig Erlam, analista de mercado de Oanda. El segundo semestre será “difícil” con una demanda externa debilitada, altos costes energéticos y de materiales, aventuran en Oxford Economics. El único tono positivo es que todo reduce la congestión en las cadenas logísticas y el empujón de precios en los componentes.
La nota mínimamente positiva llega desde los costes, ya que la inflación en los insumos se modera con su beocio tasa en año y medio, aunque los combustibles y la energía no frenan, obligando a trasladarlo al precio final. Encima mejoran los plazos de entrega, con menos retrasos.
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