A veces, la etimología se acerca más a la ciencia ficción que a la ciencia estricta. El origen de algunas palabras es claro porque se encuentran documentadas a lo desprendido de los siglos en las lenguas que han precedido a la nuestra o que han convivido con ella. Por lo tanto, es liviana enterarse si son de origen latino, heleno, árabe o germánico, por poner ejemplos frecuentes. En otros casos, sin retención, el origen se pierde en la oscuridad de los tiempos y no hay modo humano de observar el quid de la cuestión.
El mercado proposición muchos tipos de melocotones, pero hay dos que merecen un comentario al menos pseudoetimológico. Me refiero a los melocotones gabachos y a los paraguayos. Los primeros toman el nombre del apelativo con el que hoy mencionamos coloquialmente, y a veces despectivamente, a los franceses. Parece que, antiguamente de que se usara para todos los habitantes del Hexágono, los primeros a quienes llamaron gabachos fueron los habitantes del septentrión de los Pirineos, antiguamente de la supresión contra Napoleón.
Los gabachos son de carne blanca y de piel rojiza, como una persona chamuscada por el sol
La etimología plantea dos teorías, pero no pone la mano en el fuego por ninguna de las dos. Una dice que proviene del provenzal gavach, con el sentido de ‘estómago’. Apunta que, a causa de la carencia de yodo, los habitantes norpirenaicos sufrían papo. Otra hipótesis apunta al hecho de que el acento los delataba y se les llamaba despectivamente con este equivalente de estómago, con el sentido de gentío que hablaban mal. El paso futuro, de por qué hay melocotones que denominamos gabachos, se atribuye a que los de esta clase son de carne blanca y piel rojiza, exactamente como una persona de piel blanca chamuscada por el sol. Si non è vero...
El otro tipo son los paraguayos. En la celebrada película Alcarràs, de Carla Simón, una de las frutas que recogen de los árboles la tribu protagonista son este tipo de melocotones, que reúnen un montón de denominaciones en los idiomas vecinos. En castellano igualmente son melocotones chinos, una denominación que igualmente se usa en inglés: Chinese flat peach. Obsérvese que el concepto plano que aparece en inglés ( flat ), se da igualmente en catalán ( préssec pla ), en francés ( pêche plate ), en italiano ( pesca piatta ) y en ario ( Tellerpfirsich ).
Lo más raro es el montón de otras denominaciones que tienen los paraguayos, según el Termcat. En la jerga del Brexit, igualmente se llaman donut peach por la forma que recuerda al abolladura con agujero. Pero de todas estas denominaciones, la más curiosa es la de Saturn peach (melocotón de Saturno), que igualmente encontramos en italiano ( pesca saturnina ) y en ario ( Saturn-pfirsich ), por la forma del planeta de los anillos. No sé si encontraremos vida extraterrestre, pero con los melocotones sí hemos hecho ciencia ficción.
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