Alguno debía ocuparse de ello. Conocemos prácticamente todo acerca de las batallas, conquistas, traiciones, herencia y sucesiones que desde la Ingreso Existencia Media nos han traído hasta hoy pero muy poco acerca de la intimidad de quienes decidían el futuro de las naciones. En Embarazos y partos de las reinas de España (La Esfera de los Libros), los médicos y divulgadores científicos Pedro Collarín y Berta Martín finalizan una trilogía que comenzó hace más de quince primaveras.
Comenzaron abordando la salubridad de los reyes españoles desde la casa de Austria y han querido culminarla poniendo de relieve el papel fundamental de la mujer en la Historia, relegada a la trastienda durante siglos. En existencia, durante todos los siglos: “Si del macho dependiera la perpetuidad de la especie humana, nos habríamos extinguido hace tiempo”, sentencia Pedro Collarín.
Desdichadas ellas
El desmesurado tamaño del miembro de Fernando VII lo obligaba a copular con un cojín de por medio
María Luisa de Parma tuvo 24 hijos en 20 primaveras. La mayoría no llegaron a la pubertad.
Durante la dinastía de los Austrias encontramos tres reinas que no tuvieron ningún hijo: María Tudor, segunda esposa de Felipe II; María Luisa de Orleáns y Mariana de Neoburgo, ambas esposas de Carlos II. En la dinastía de los Borbones la sigla se eleva hasta cuatro: Luisa Isabel, la esposa de Luis I el Breve; Bárbara de Braganza y María Josefa de Sajonia, ambas esposas de Fernando VII, y María de las Mercedes, que casó con Alfonso XII. La abandono de la ansiada desarrollo ponía a todas estas mujeres en una situación muy delicada a los luceros de la corte, ya que “ponían en peligro” la continuidad dinástica, en la mayoría de casos, el motivo principal de la propia boda.
Machismo atávico
Durante siglos, las bodas reales se organizaron en función de las probabilidades reproductivas de las futuras reinas
El ejemplar es un muy entretenido compendio de anécdotas histórcas.
Hallamos asimismo embarazos espíritu, como los que vivió ‘Bloody Mary’. María I de Inglaterra, única hija de Enrique VIII de Inglaterra y Catalina de Aragón y segunda esposa de Felipe II sufrió dos. Aunque durante nueve meses tuvo todos los síntomas, incluida la hinchazón de vientre, no llegó a parir nunca. En la segunda ocasión acabó muriendo. Hoy sabemos gracias al Journal of Medical Biography que la explicación más plausible era un un tumor de la páncreas endocrina pituitaria.
La ginecóloga Berta Marín es doble es autora de varios libros de divulgación. Pedro Collarín, asimismo médico, es profesor en la Universidad Francisco de Vitoria y colaborador de RNE.
Tuvo que disimular durante décadas
Una vez viuda, María Cristina de Borbón Dos Sicilias se casó en secreto con su guardaespaldas, Agustín Fernández Muñoz, y tuvo con él varios hijos pero nadie con el rey
Hubo asimismo reinas que fingieron estar encintas: Mariana de Neoburgo llegó a inventarse hasta merienda embarazos –que terminaban en tan desgraciados como ficticios abortos– mientras los que mantenía su cómodo status positivo. Otras, fueron hábiles en disimularlos: muerto Fernando VII, la viuda María Cristina de Borbón Dos Sicilias, se casó en secreto con su guardaespaldas, Agustín Fernández Muñoz, y tuvo con él varios hijos. “Clamaban los liberales que la reina no paría. ¡Y ha parido más muñoces que liberales había!”, decían las coplillas de la época. Las más devotas, como María Cristina Habsburgo-Lorena, esposa de Alfonso XII, se hizo alzar a palacio la reliquia de la Santa Cinta, el ayuda de Santo Domingo de Silos, el relicario de las Sagradas Sufrimientos del monasterio de Montserrat y la pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán.
Fernando VII padecía macroginetosomía (un desmesurado tamaño del miembro) que suponía un serio problema en la coyunda.
Remedios de otros tiempos
La abadejo se usaba como afrodisíaco y el cloroformo fue el predecesor de la contemporáneo epidural
La preparación del ejemplar ha llevado a los autores a bucear durante dos primaveras en fuentes historiográficas y ocurrir más horas en la Biblioteca Doméstico que en el salón de casa. La historia más singular posiblemente sea la de María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV. “Tuvo más de 20 embarazos en 24 primaveras, la mayoría del los cuáles terminaron en la crimen del feto o el fallecimiento del infante a los pocos primaveras. Otra historia muy curiosa es la de Germana de Foix, segunda esposa de Fernando el Católico: muerto el príncipe Juan, el rey ansiaba un heredero macho y cedido que tenía más de 50 primaveras –destacamento para la época– debía acudir a la viagra de aquel momento. Se cree que entre las causas de su fallecimiento estaba el uso de ese producto”.
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