La vuelta de los manteros

La venida de Ada Colau a la alcaldía de Barce­toldo supuso un gran cambio en las políticas municipales en torno a la saldo ambulante sin permiso. Los comunes tenían claro que la cuestión debía abordarse princi­palmente a través de políticas sociales, y en último medida mediante iniciativas policiales. Lamentablemente, las medidas destinadas a ofrecer alternativas laborales a estas personas dedicadas a la saldo de productos falsificados nunca dieron los resultados necesarios. A la postre, nada más un gran dispositivo policial pudo matar con aquel gran bazar del paseo Joan de Borbó, y solamente la pandemia y la caída del turismo pudieron someter de un modo de veras sensible el número de vendedores ambulantes recorriendo la ciudad. La presencia del top edredón en Barcelona no tiene ahora mínimo que ver con la de los momentos álgidos de este aberración. Pero la recuperación de la normalidad es asimismo un momento tremendamente delicado. El Concejo ha de combinar medidas de un tipo y otro para no repetir los errores cometidos.

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