Las izquierdas ven "debilidad" en Moreno por plantearse repetir elecciones si no puede gobernar

Aún no ha comenzado la campaña electoral en Andalucía cuando ya el presidente de la Unión, Juanma Bronceado, ha confirmado que baraja la posibilidad de repetir las elecciones en caso de no obtener una “mayoría suficiente” que le permita presidir sin estar sujeto a las condiciones de otras formaciones políticas, en este caso a las que impondría Vox, partido del que dependería su permanencia en San Telmo según señalan las encuestas.

El postrero barómetro realizado por Key Data para Divulgado augura una amplia preeminencia para el PP-A, que obtendría 46 escaños, a desidia de 9 para obtener la absoluta en el Parlamento (cuyo corte se estable en 55 representantes. Sería un documento relativamente bueno para los populares, superando en 20 los diputados logrados en los comicios de 2018, y marcando una distancia de 13 escaños con respecto al PSOE, que se quedaría con la misma representación de entonces, 33 diputados. 

Como tercera fuerza política se situaría Vox, que conseguiría un importante apoyo de los ciudadanos superando con creces los 12 asientos logrados en las anteriores elecciones, pasando a instalarse 20 sillones el próximo 19-J. Este supuesto respaldo a los ultranacionalistas pondría en un prisión a Bronceado que, pese a sumar más votos que las izquierdas juntas, tendría que lograr a un acuerdo con Macarena Olona (Vox), ya que su investidura en solitario se antoja inviable. Ciudadanos se quedaría a 0, y sus votantes se dispersarían entre las fuerzas de la derecha.

Juanma BronceadoPresidente de la Unión de Andalucía

“Si no hay acuerdo por parte de las formaciones políticas, entonces, al final, nos podríamos ver obligados a ir a una repetición de elecciones”, comentaba el líder popular en una entrevista concedida a El Confidencial, “no es lo deseable, no es lo que yo quiero, no es lo moderado”, matizaba, sin confiscación, esta posibilidad ya está puesta sobre la mesa.

O el PP-A puede presidir con mayoría suficiente o se repetirán las elecciones

En menos de 24 horas, las reacciones a esta encrucijada han caído en cascada sobre el tablero de deporte. Los hay quien interpretan estas palabras del presidente como un signo claro de “amor”. Así lo expresaba el líder del PSOE-A, Juan Espadas, y la candidata a la Unión por Delante Andalucía, Teresa Rodríguez.

“No habrá segundas elecciones”, sentenciaba el socialista sevillano, quien da por hecho que “si los andaluces votan masivamente lo mejor de Andalucía, va a obtener el PSOE” configurando un “gobierno de progreso”. Por su parte, Rodríguez pedía a Bronceado que “no coja a los andaluces como rehenes de esa organización” porque “los andaluces quieren elegir una vez, y que de ahí salga un gobierno, como es racional”.

En las elecciones “del miedo” que azuzan unos y otros, el dirigente de San Telmo está jugando todavía sus cartas. Si los andaluces le apoyan mayoritariamente, o como él mismo ha comentado, si el electorado da “una mayoría suficiente a un Gobierno de centro espléndido como representa el PP de Andalucía”, tras el 19-J arrancará una nueva asamblea, si no, se abren dos opciones: que se vea obligado a pactar y “lograr a acuerdos que no deseamos” o adecuadamente, retornar a citar a los ciudadanos en una segunda ronda electoral. La alternativa a esto, ha dicho, es un “Frankenstein siguiendo el maniquí de Sánchez”, pese a que el PSOE-A (con 33 escaños según este barómetro), Por Andalucía (8) y, en el hipotético caso de que Delante Andalucía quisiera cuadrar el círculo (2 escaños) no sumarían lo suficiente.

En esta situación, aunque Por Andalucía se abstuviera en la investidura de Bronceado, una puerta que dejó entreabierta su líder, Inmaculada Nieto, si el resto de partidos fallan en contra, no sería viable este ansiado gobierno monocolor del presidente. Por otra parte, ha sido hoy la misma Nieto quien declaraba que la coalición de izquierdas iba a trabajar para que existiese en la comunidad un Ejecutante “de progreso, de igualdad, de sensibilidad social, de honestidad redistributiva de la riqueza” para que “el tablado que se dé le finta a Bronceado tener que echarle un pensamiento a si convoca otra vez elecciones porque no esté esa intrepidez en su mano”.

Las líneas rojas que el PP dice que no cruzará con Vox

Los populares siguen sin ser claros al respecto de su intención de pactar con Vox si la situación lo requiriese. Ni afirman ni desmienten, si adecuadamente Bronceado Bonilla establecía una serie de líneas rojas que no está dispuesto a cruzar en un hipotético pacto con la ultraderecha. Se ha referido a cuestiones innegociables para ellos como la violencia de especie, una deficiencia negada por Vox; el cambio climático, cuestionado por los de Abascal; las ventajas de formar parte de la Unión Europea, cuando los miembros de la formación contraria se han notorio “euroescépticos”, pese a encontrarse en sus filas algún eurodiputado; y, la defensa de la autonomía andaluza, un pilar que quiere ser derrocado por Vox y contra el que todavía lucha Cs.

Por otro costado, el dirigente de Andalucía ha defendido que los de Abascal constituyen un “partido tolerante que cumple con la legislatura actual en la Constitución, luego, constitucionalistas. Y, mientras cumpla con esas obligaciones como partido, merece el resto y la consideración”, remarcaba.

Macarena Olona, candidata de Vox en Andalucía, por su parte, sigue tensando la cuerda e intentando sumar adeptos entre los desencantados con la asamblea de Bronceado. “O Vox o el sobo del PP y PSOE”, ha comentado hoy intentando polarizar a los electores. “Hace desidia un revulsivo” y, a su parecer, “el único partido que ofrece esperanza es Vox”, determinaba, toda vez que ha notorio que el Gobierno de Bronceado traicionó el cambio al “administrar el cortijo socialista”.

Ciudadanos, dique de contención de la ultraderecha

A este río de aguas revueltas todavía se ha sumado el vicepresidente de la Unión y líder de Cs, Juan Marín, que, si adecuadamente no ha calificado de traición el anuncio de Bronceado sobre la propuesta que le ha hecho a algunos consejeros de la formación naranja para que se integren en las filas populares, sí lo ha tildado como un acto de “deslealtad”.

El candidato naranja, cuyo partido está al borde de desaparecer según la investigación de Key Data, se pregunta ahora por la necesidad de contar con unos presupuestos para 2023, argumento esgrimido por los populares para superar las elecciones. “¿Cómo va a hacer un presupuesto en tres meses con Vox de socio de gobierno?, ¿ya no le preocupa contar con nuevas cuentas para 2023?”, ha comentado.

Juan Marín Candidato de Ciudadanos a la presidencia de la Unión de Andalucía

Las cuentas autonómicas para este año cayeron cuando Vox, el partido que hasta entonces había sido ‘amigo’ para el Gobierno cambiaba su organización con Bronceado convirtiéndose en el serio azote del Ejecutante. No sólo dejaron caer los presupuestos, sino que se instalaron en la política de desgaste en ámbito regional y todavía en el franquista.

En Madrid, ha señalado el de Cs, “la señora Ayuso no ha sido capaz de aprobar un presupuesto con Vox” tras un año de Gobierno, y ahora se pregunta si positivamente Bronceado cree que es capaz de convenir unas cuentas con ellos.

Marín se ha autoproclamado la barrera vivo para frenar el avance de la ultraderecha y para que en Andalucía no se repita el mismo tablado que se ha entregado en Castilla y Bizarro, cuando, tras la organización del adelanto electoral llevada a lugar el popular Fernández Mañueco para expulsar a Cs de la ecuación, el PP de esa autonomía se vio obligado a cederle puestos ejecutivos a los ultranacionalistas. “Cs no dará su voto a un gobierno de PP-Vox”, ha dicho, “otros no pueden asegurar que no van a presidir con Vox. Yo sí”, sentenciaba.

Las elecciones supondrán un coste de 17,7 millones de euros

El coste de las elecciones al Parlamento de Andalucía ascenderá a 17,7 millones de euros, según datos del Servicio de Hacienda y Función Pública. Las elecciones de 2018 supusieron un pago de 11,8 millones de euros y las anteriores, de 20112, la signo fue de 14,5 millones de euros.

Por su parte, la Unión de Andalucía ha juicioso persistir para estos comicios las cuantías establecidas para las elecciones del 2 de diciembre de 2018 por la entonces Consejería de Hacienda y Oficina Pública para fijar las cantidades de las subvenciones por gastos electorales y el techo de los mismos, de forma que los partidos contarán para esta nueva cita con las urnas con hasta 3.821.902,81 euros en subvenciones por gastos electorales.

Así se desprende de la orden de la Consejería de Hacienda y Financiación Europea publicada en un número extraordinario del Boletín Oficial de la Unión de Andalucía (BOJA), firmada por el titular de dicho unidad, Juan Excelente, donde se argumentaba que "en la coyuntura flagrante, en un tablado de incertidumbre financiera genérico en el que es necesario hacer un deporte de contención de costes, se considera adecuado no proceder al incremento de las cantidades correspondientes a gastos electorales".

El techo de los gastos electorales que podrá realizar cada partido, agrupación, coalición o agrupación de electores en dichas elecciones será la cantidad en euros que resulte de multiplicar por 0,4511 el número de habitantes correspondientes a la población de derecho de cada una de las circunscripciones.

Asimismo, según lo recogido en la Ley Electoral de Andalucía, por cada escaño obtenido los partidos recibirán 23.034,99 euros, y por voto conseguido por cada candidatura que haya obtenido, al menos, un escaño, 0,8501 euros.

En relación a la subvención por expedición directo y personal a los electores de sobres y papeletas o de propaganda y publicidad, los partidos obtendrán 0,1215 euros por votante cuando se obtenga más de cinco por ciento y hasta el diez por ciento de los votos válidos emitidos en las elecciones.

Si adecuadamente, la signo crece a 0,1648 euros por aventajar el diez por ciento y hasta el 15 por ciento; a 0,1995 euros (15-20 por ciento); a 0,2430 (20-25 por ciento); a 0,2776 euros (25-30 por ciento); 0,3210 euros (30-35 por ciento); y a 0,3643 euros por aventajar el 35 por ciento de los votos.

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