Los coches eléctricos se venden hasta un 50% más caros que los tradicionales

Si el futuro pasa por el coche eléctrico, preparen la cartera. De los 6,6 millones de vehículos de estas características (alimentados 100% con acumulador o híbridos enchufables) que se vendieron en el 2021, su precio promedio a escalera mundial fue hasta un 50% más caro que el de los automóviles tradicionales con motores de combustión. Es lo que emerge del referencia Entero EV Outlook 2022 que presentó este lunes en París la Agencia Internacional de la Energía (IEA).

Para entender las cifras, hay que poner un poco de contexto. Esta discrepancia no se produce en todos los países. Por ejemplo, en China es de tan solo el 10%. Esto se debe a que el cíclope oriental es además el anciano fabricante mundial de baterías y cuenta in situ con muchos de los minerales, de guisa que no sufre los cuellos de botella para la producción de sus vehículos eléctricos.

Excluyendo a China, el precio medio de los coches alimentados con acumulador se situó al punto que por debajo de los 47.000 euros en el 2021, un 3% más que en el 2020, y en más de 53.000 para el híbrido enchufable (un 4% más). En Europa estos precios se sitúan en 45.000 y 54.000 euros, respectivamente.

La cifra de coches eléctricos en el mundo

La sigla de coches eléctricos en el mundo

LV

Sobre el hecho de que los coches eléctricos que se venden sean en promedio todavía tan caros respecto a los tradicionales influye además el tipo de maniquí. Por ejemplo, existen coche urbanos que tienen ofertas competitivas, pero la gran mayoría de los vehículos de emisiones cero que se comercializan en el mundo no son pequeños, sino grandes (y son los que comparativamente tienen un precio más elevado).

Así, los automóviles tipo SUV y de categoría superior constituyen el 57% de las ventas de eléctricos en China, el 63% en Europa y son tres de cada cuatro modelos eléctricos vendidos en EE.UU. Y esto se acaba pagando.

Cifras

En Europa un híbrido enchufable se comercializa por 54.000 euros de promedio

Las perspectivas para el futuro son inciertas, porque la Agencia Internacional de la Energía señala que el repunte de las cotizaciones de algunos nociones esenciales para las baterías (cobalto, níquel y sobre todo litio, que hoy vale siete veces más que hace un año) podría hacer aumentar su precio un 15% para este año, lo que en última instancia acabaría causando además un incremento en el producto final (el coche) que se venda al notorio. Siempre teniendo presente que en el coetáneo precio de los automóviles pesan además otros factores inflacionarios (desde el coste de la electrónica hasta el del transporte de componentes).

En todo caso, la curva enhiesto de estos vehículos parece imparable. Para que se tenga una idea, en el 2012 se vendían 120.000 unidades, lo que hoy se comercializa en una semana. En el primer trimestre del 2022 las ventas subieron un 75% respecto al mismo período del año susodicho, con dos millones de vehículos. Las ayudas públicas son fundamentales: se duplicaron en el 2021, hasta los 28.000 millones de euros. España tiene en Europa la cuota más pequeña de vehículos de estas características (enchufables y eléctricos puros): representan el 8% de su mercado. Pero subiendo.

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