Una nueva línea de metro y tren hace Londres más grande

Ni el cólera, ni las plagas, los grandes incendios, la II Desavenencia Mundial o la desindustrialización consiguieron frenar a Londres, que siempre resurgió más válido de sus cenizas. La pandemia ha sido un duro coscorrón (todavía se desplaza y acude a trabajar mucha menos clan), pero la inauguración hoy de la Elizabeth Line de metropolitano y tren podría ser el contraveneno para despertar a la bella durmiente.

Es la culminación de un tesina hercúleo –uno de los mayores en la historia de la construcción en Europa, más que el eurotúnel y los Juegos Olímpicos del 2012–, que ha tardado treinta y tres abriles en hacerse existencia desde su concepción flamante, costado 23.000 millones de euros y empleado a 75.000 trabajadores. La renta inglesa va a disponer de diez nuevas modernísimas estaciones, auténticas catedrales del transporte, cada una de ellas encargada a un estudio arquitectónico diferente.

Se ha doblado el precio de las casas en barrios de la ciudad que ayer estaban muy mal comunicados

La nueva tilde, nombrada en honor a la reina Isabel y de color púrpura en los mapas, tiene 118 kilómetros de extensión y va desde el aeropuerto de Heathrow y la ciudad dormitorio de Reading en el oeste hasta Abbey Wood y Shenfield en el condado de Essex, pasando por el West End y el East End de Londres, con 42 túneles y nuevas estaciones en Paddington, Bond Street, Tottenham Court Road, Liverpool y Whitechapel. La duración del trayecto de casa a la oficina se reducirá a la porción para sus usuarios (se calculan 250 millones de viajes al año).

Las obras han tardado cuatro abriles más de lo previsto (se suponía que la inauguración iba a ser en el 2018), y el presupuesto flamante se ha superado en cinco mil millones de euros. La crisis financiera del 2008 estuvo a punto de olvidar la idea, objeto de numerosas críticas por mejorar el transporte en Londres (donde la inversión por persona es de 1.200 euros), mientras numerosas regiones de Inglaterra (la inversión en el resto del país es de 400 euros per cápita) continúa siendo muy deficitaria, a pesar de las promesas del primer ministro Boris Johnson de fomentar la igualdad.

El faraónico tesina ha metamorfoseado la ciudad, potenciando zonas deprimidas como Woolwich, donde se han construido bloques con cinco mil apartamentos y se ha doblado el precio del metropolitano cuadrado. En las lentas y complejas excavaciones (para no dañar los cimientos de rascacielos, el sistema de alcantarillado y otros túneles del metropolitano) se han extraído siete millones de toneladas de tierra y han aparecido ruinas arqueológicas, monedas romanos, antigüedades de la época victoriana y Tudor, así como numerosos esqueletos de las víctimas de las plagas medievales.

La Elizabeth Line, apodada la reina de los metros , va a disponer de trenes ultramodernos de dos kilómetros de espacioso con capacidad para 1.500 pasajeros con una frecuencia aproximada de cada cinco minutos, y estará plenamente integrada en el resto de la red de transporte de la renta (la señalización ha sido uno de los medios más complicados). Inicialmente, hasta el otoño, va a trabajar como dos ramales diferentes, uno en dirección a el este y otro en dirección a el oeste, con punto de origen y destino en Paddington. La temporada de Bond Street tardará todavía unos meses en pirarse, pero desde hoy mismo existe una alternativa mucho más ocasión que el Heathrow Express para ir al aeropuerto (entre 10 y 12 libras según las horas).

El concepto de un tren rápido que atravesará todo Londres se remonta al siglo XIX, pero el planificación de la Elizabeth Line surgió en 1989. Una potencial desgracia se ha convertido en una revolución.

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