Crucemos los dedos

Todos los domingos de verano sucede lo mismo. Los trenes de Rodalies que van y vienen de la costa catalana, al sur y al meta de Barcelona, se llenan hasta la bandera de viajeros pertrechados para ir o para retornar de la playa. No cerca de ni una manilla a pesar de que este engendro es conocido por los administradores del servicio. Este verano se ha notado más por las constantes olas de calor que hemos sufrido y que han impelido a más ciudadanos a salir de la gran ciudad para darse un chapuzón en el margen más cercano. Los bañistas que viajan apiñados en los vagones todos los domingos por la tarde y los que se apretujan cada día en hora punta, se hacen la misma pregunta: “Si ahora ya vamos así, ¿qué pasará a partir de septiembre cuando se aplique la gratuidad para recorrer en Rodalies?

Tren de Rodalies

Tren de Rodalies de Catalunya 

Llibert Teixidó

La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, que conoce perfectamente de qué hablamos por su fresco pasado como alcaldesa de Gavà (R2), asegura que no debemos preocuparnos porque el servicio de trenes tiene todavía un beneficio del 20% para alcanzar su máxima capacidad. Nadie me gustaría más que darle la razón a la ministra cuando principio el curso y la actividad sindical. Eso querría proponer que en septiembre, octubre, noviembre y diciembre, la gratuidad de los desplazamientos en los trenes de cercanías y de media distancia no tendrán problemas de saturación y no se verán aquí escenas habituales en el transporte de ciudades como Calcuta.

La gratuidad de Rodalies y media distancia llega en un mal momento por yerro de trenes y las obras de restablecimiento

La gratuidad de los abonos de viajes es una medida anticrisis que impulsa el Gobierno de España para incentivar el uso del transporte notorio y abatir el consumición energético. El lucha que tienen los responsables de Renfe es conseguir ese doble objetivo sin brincar más al personal porque existe un suspensión peligro de que una iniciativa citación a ayudar a los ciudadanos tenga un impresión placa a causa de una precaria ejecución. Es comprensible que los sufridos usuarios tengan serias dudas cuando escuchan que, por increíble que parezca, todavía cerca de más multitud en los trenes que van a tope.

Y es que la gratuidad llega en un mal momento para el servicio ferroviario. Primero porque algunas de las esperadas obras de restablecimiento de la red de Rodalies que se están realizando durante este año y el que viene conllevan restricciones en horarios y frecuencias de paso. De eso todavía saben mucho los viajeros habituales que son los mejores notarios de esta existencia y los llamados a beneficiarse de los viajes infundado. Por otro banda, no hay más trenes para satisfacer el previsible aumento de la demanda cuando se ponga en marcha el ticket free . Sin olvidar que habrá usuarios que optarán por Rodalies posteriormente de echar mano de la calculadora y dejarán Ferrocarrils de la Generalitat o los autobuses interurbanos porque estos transportes seguirán costando pasta, aunque sea la centro de su
precio. Así que el servicio afrontará la más que segura ola de usuarios como pueda y cruzando los dedos.

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