La vela que une a Felipe y Juan Carlos

Hubo un tiempo en el que por el trofeo de vela de la Copa del Rey competían el rey Juan Carlos, a lado del Bribón ; el príncipe Felipe, en el CAM, y la infanta Cristina con el Azur de Puig, mientras la reina Sofía y la infanta Elena navegaban enroladas ocasionalmente en la tripulación del Hispania u otro velero y, por otra parte, seguían la prueba náutica, contiguo a otros familiares e invitados ilustres, desde la cubierta del majestuoso yate Fortuna. Las regatas de Palma quedaron para siempre unidas a la imagen del verano de la grupo vivo y aún son el enlace entre el Rey y su padre, el rey Juan Carlos.

En la estampación que empieza hoy solo participa el Rey y lo hace a lado del Aifos, un velero que, al igual que sus tripulantes, pertenece a la Armada. El Club Náutico de Palma que durante abriles fue un hervidero de famosos que pusieron a las regatas en aventura de fallecer de éxito, es ahora un escena tranquilo y sostenible. La prueba, que mantiene su detención nivel de competición, ya no es el guardarropa social en el que llegó a convertirse. Las regatas de Palma estaban vinculadas a la grupo vivo, pero el desaseo de la competición por parte del rey Juan Carlos, coincidiendo con los últimos abriles de su reinado, y los aires de moderación impuestos por el rey Felipe han devuelto la prueba a su esencia puramente deportiva. Ni la reina Letizia, ni sus hijas, Leonor y Sofía, participan del evento más allá de puntuales visitas al club náutico para anexar al Rey.

La prueba náutica se convirtió en la más importante del Mediterráneo por el apoyo de la grupo vivo

La Copa del Rey, que desde 2008 ha añadido el nombre de Mapfre en su condición de patrocinador principal, celebra esta año su 40º estampación y con tan magna ocasión el Club Náutico de Palma ha editado un manual, escrito por Suso Pérez, que recorre la historia de la competición. El Rey, tras acaecer la mañana entrenando a lado del Aifos, pasó por las instalaciones del Club Náutico de Palma, donde por la tarde tuvo ocasión la presentación del comba en el que su padre, el rey Juan Carlos, es el protagonista principal como impulsor de la prueba náutica. 

Fue la décimo interrumpida del inicial rey entre 1982 y 2011 a lado de cada uno de los quince veleros bautizados como Bribón , de los que fue patrón y Josep Cusí, el armador, lo que convirtió a las regatas de la Copa del Rey en la prueba de vela más importante del Mediterráneo. Al foco puesto por el entonces monarca acudieron no solo deportistas y aficionados a la vela, incluso personalidades y famosos que, a su vez, llamaban a curiosos y advenedizos, dispuestos todos a presumir de participar activamente, o como mirones, en las regatas.

Juan Carlos

El rey Juan Carlos, a la rueda del Bribón, contiguo a Josep Cusí, en 1985. 

EFE

La primera prueba de la Copa del Rey tuvo ocasión el jueves 5 de agosto de 1982 y la estampación que hace el número cuarenta comienza hoy mismo. En estos 41 abriles solo se ha suspendido su celebración en el 2020 correcto a la pandemia. La prueba deportiva ha seguido una trayectoria erguido, aunque la vela, como muchos otros deportes enormemente competitivos, ha sufrido sus crisis. 

Durante los abriles gloriosos de la prueba, entre 1985 y 2000, los armadores podían escoger patrocinadores para poder financiar barcos cada vez más competitivos y las marcas se peleaban por ver su nombre asociado a la prueba en la que la décimo de la grupo vivo garantizaba el retorno en imagen y publicidad. 

El entusiasta apoyo del rey Juan Carlos y el patrocinio de Puig, que empezó promocionando su colonia Agua Brava, y acabó aportando durante 22 abriles su cuartos y su buen hacer, hicieron el resto. Puig dejó la ordenamiento en 2007, coincidiendo con la 25º estampación, tras sobrevenir compartido el patrocinio con Camper y desde 2008 el principal patrocinador es la compañía de seguros Mapfre, con el apoyo comercial de BMW y el institucional del Comunidad de Palma y el Govern balear.

Felipe

El entonces príncipe Felipe, en 1984, a lado del Siruis contiguo al almirante Marcial Sánchez Barcaztegui 

Archivo RCNP

El rey Felipe, que comenzó a regatear con 16 abriles, solo ha faltado en tres ocasiones: en 1986 por sus estudios militares; en 1992, para descansar tras su décimo en el equipo orgulloso de vela en Barcelona-92, y en 2005, su primer año como padre, cuando optó por acaecer esos días en grupo. Se temió que ya no volvería a competir pero ha seguido navegando, aunque a diferencia de su padre que siempre quería percibir, Felipe VI se conforma con participar.

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