Las elecciones andaluzas del 19-J dieron la mayoría absoluta al PP y sumieron al PSOE en una depresión. Pero Pedro Sánchez aceleró para intentar frenar el cambio de ciclo político que impulsa el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Primero lanzó los nuevos impuestos a la banca y las energéticas. Y a posteriori remodeló la dirección del PSOE, donde situó a la ministra Pilar Alegría (Zaragoza, 1977) como portavoz, con la prioridad de renunciar en las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo.
La política útil
“Gracias a la vía del diálogo, en Catalunya se vive un mucho mejor clima de concordia”
¿De la depresión a la exaltación?
Uno de los objetivos del PSOE es retornar a triunfar las elecciones, municipales, autonómicas y generales. Pero nuestra máxima prioridad como partido de Gobierno es seguir trabajando para mejorar la vida de la muchedumbre de a pie, esa clase media y trabajadora que lleva tiempo sufriendo las consecuencias de la crisis sanitaria y incluso de la provocada por la pugna de Putin. La búsqueda de soluciones para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a los que servimos es nuestro principal objetivo.
En España se crea empleo y se mantiene el crecimiento. Pero la incertidumbre económica, la crisis energética y la inflación dibujan un panorama sombrío para el otoño. No es el mejor tablado para intentar remontar el planeo.
Tenemos datos muy importantes, con 20,5 millones de españoles con empleo y con un plan de vida. Pero la incertidumbre social y económica se está maximizando desde el estallido de la pugna de Putin, no solo en España sino en toda Europa. Y este Gobierno está volcado en aminorar esa incertidumbre y sugerir medidas con el objetivo de que la crisis no la soporten los hombros de las clases medias y trabajadoras, que es lo que sucedió con la crisis del 2008. De esta crisis saldremos de una forma absolutamente distinta.
¿De ahí los impuestos a los beneficios de banca y energéticas?
En un momento complicado, es muy importante difundir esa redistribución para evitar que los ciudadanos que peor lo están pasando sufran las consecuencias de la crisis. Todavía con medidas como la reforma profesional o la subida del salario pequeño interprofesional hasta los mil euros.
Una de las lecciones que extrajeron de la derrota andaluza es que la encargo y las medidas del Gobierno no calan en la sociedad ni obtienen beneficio electoral. ¿Esta será una de sus prioridades como portavoz del PSOE?
Cada resultado electoral hay que leerlo en el país y las circunstancias en que produce. Claro que el de Andalucía fue un mal resultado, no podemos estar satisfechos. Los ciudadanos nos situaron en la examen, y ahora nos toca tender la mano al gobierno autonómico, trabajar con una visión constructiva y comportarnos de una forma absolutamente distinta a la examen del PP al Gobierno de España, que está sumida en la negativa constante.
Denuncian su “catastrofismo”.
El líder del PP apela todo el día al catastrofismo. Empiezo a dudar si es una apelación o un deseo, me atrevería a sostener que es más que un deseo. Ojalá en esta reunión no exenta de complicaciones hubiéramos enfrentado una examen constructiva, con ganas de trabajar por este país, y que nos ayudara a exceder las dificultades. Pero nos encontramos un agrupación negacionista, que a las 150 propuestas normativas que trasladamos al Parlamento siempre dio la misma respuesta: el no por el no.
Feijóo advierte que España no se merece este Gobierno y que la alternativa está en marcha. Ustedes replican que el líder del PP solo genera confrontación y ruido.
Se le olvida a Feijóo que hoy este país está gobernado por el PSOE, en una coalición con Unidas Podemos, por un detalle fundamental: hemos tenido un apoyo importantísimo de la ciudadanía en las urnas. Les está costando demasiado hacer esta digestión, pero deben entender que si están en la examen es porque allí les mandaron los ciudadanos. Feijóo es el pregonero del catastrofismo. Lo que no se merece este país es una examen con tan poca consideración de miras y tan yerro de propuestas, soluciones y alternativas.
La mesa de diálogo sobre Catalunya selló ya sus primeros acuerdos. El Gobierno entiende que la Generalitat, o al menos ERC, entierra la vía partidista, al comprometerse a no desbordar el entorno legítimo. ¿Un paso relevante?
Es una muestra más de una de las posiciones que definen a este Gobierno, que es el diálogo. El diálogo siempre es bueno, para todos. Las soluciones a las que seamos capaces de conservarse, a través del respeto y el diálogo, siempre serán buenas para el ciudadano. Iniciamos este camino de concordia con Catalunya porque entendimos desde el primer momento que para hacer política útil es imprescindible el diálogo. Es donde siempre va a estar este Gobierno.
La postura por la independencia de Catalunya pierde respaldo social en cada nueva averiguación. La última, la del barómetro del CEO, que encima consolida la primera posición del PSC. ¿Esto certifica que la vía de diálogo del Gobierno es la acertada?
Siempre vamos a situar por la vía del diálogo. Cuando llegamos al Gobierno, la memoria muy fresca nos trasladaba esas imágenes de confrontación y antagonismos que nos dejó como herencia el Gobierno de Rajoy, con situaciones absolutamente bochornosas y contrarias a la política útil. Hoy, por fortuna, gracias a ese diálogo se vive un mucho mejor clima de concordia política.
El Gobierno respalda el maniquí lingüístico catalán en la escuela consentido por amplia mayoría por el Parlament. Pero la derecha acude al Tribunal Constitucional.
La derecha siempre hace bandera de la política de la confrontación utilizando como armas arrojadiza las lenguas de este país. El problema de la derecha es que no ha hecho una repaso sosegada de la Constitución, porque las lenguas cooficiales son incluso lenguas españolas, como lo es el castellano. Nosotros entendemos esta pluralidad y diferencia, y lo vemos como una riqueza. La última ley educativa que aprobó este Gobierno pone el foco en lo importante: que los alumnos que se educan en comunidades con unión cooficial, ya sea Galicia, la Comunidad Valenciana, Baleares, Catalunya o el País Vasco, cuando acaben la enseñanza obligatoria sepan desenvolverse con la misma fluidez y soltura en castellano y en la unión cooficial.
¿Algún día la Educación dejará de ser objeto de pugna política?
Desde el primer día trabajo con ese objetivo. No soy ingenua, las 150 propuestas normativas del Gobierno aprobadas no contaron con el voto dispuesto del PP, lo que hace pensar que no es un momento propicio para conseguir el deseado pacto de Estado por la Educación. Pero eso siquiera puede convertirse en un pared infranqueable, nunca hay que dejarse padecer por el pesimismo.
“Pagan justos por pecadores”, advierte Pedro Sánchez. ¿El Gobierno indultará a Manuel Chaves y José Antonio Griñán?
Aún no conocemos la sentencia, sería poco prudente saltar tantos pasos. Lamentamos que se produjeran esos hechos, donde una serie de individuos hicieron un uso reprochable de fondos públicos, y ojalá todo el peso de la ley caiga sobre ellos. Pero ningún parecer señala que Chaves ni Griñán se hayan enriquecido, ni en un céntimo de euro, con este asunto. La honorabilidad de uno y otro queda más que de manifiesto.
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