¿Por qué los ‘millennials’ tiran más comida?

El desperdicio de alimento por parte de la procreación ‘millennial’ –nacidos entre 1981 y 1997- es el refleja de nuevas formas de vida, pérdida de hábitos de la cocina tradicional, moda de pedir comida a domicilio o del estado de sanidad mental. Antaño que en los restaurantes, donde más comida se echa a perder es en los hogares, así lo indica el responsable del esquema AECOC contra el desperdicio nutricio, David Esteller. Varios estudios como el crónica Hábitos de utilización de los alimentos en los hogares españolesde la mencionada asociación coronan a este conjunto de época como el más derrochador.

Según Anna Bach-Faig, experta en comestibles saludable y sostenible, “el vínculo entre el desperdicio de alimentos y el impacto ambiental no es evidente aún adentro de la conciencia colectiva. Según datos de la FAO, las pérdidas y el desperdicio de alimentos generan aproximadamente el 8% de las emisiones anuales de gases de objetivo invernadero”. Los ‘millennials’ son una procreación muy comprometida con el cuidado del medio hábitat y eso puede gestar ‘ecoansiedad’ (miedo a que el cambio climático afecte al planeta y a uno mismo). “Choca el interés, las ganas y la conciencia ambiental con la sinceridad contemporáneo de poblar entre problemas y eso genera una situación de retiro y ‘ecoansiedad’”, señala Diego García-Vega, biólogo y presentador del software ‘Zero Waste Chef’ de HBO.

Tal y como indica Bach-Faig, “se encuentran diferencias generacionales en creencias, actitudes y comportamientos con respecto al consumo y desperdicio de alimentos en los hogares. Sitúan a los baby boomers como los menos derrochadores. Han sido educados en la civilización de posguerra y tienen una aspecto de preocuparse más por aminorar el desperdicio”. El desperdicio de comida por parte de los jóvenes es un refleja del cambio de sociedad, de las formas de vida cada vez más confortables y más asentadas en la gran ciudad, poco que recae en tener menos habilidades en la cocina. “Es una sagacidad tan básica y tan asumida que ahora está en peligro porque cada vez la familia cocina menos, sabe menos como conservar los alimentos, le dedica menos tiempo… Los ‘millennials’, no todos, pero la mayoría son urbanitas, cada vez más desconectados del campo, de la cocina y de los modos de vida más tradicionales.”, asegura el biólogo. Las recetas de utilización son una buena opción para dar salida a esas sobras que se almacenan en la fresquera y finalmente acaban en la basura porque se terminan estropeando, “Reutilizar las mermas de pan con las torrijas, las migas o para engordar guisos, son platos de utilización de la ‘cocina de las abuelas’”, añade Patricia Comisión, experta en aspectos culinarios.

Valorar los alimentos

Este cambio de sociedad implica cambios en el consumo, en la proposición de mercado. “La mayoría de los ‘millennials’ consumen comida que ven en las redes sociales una media de 4 veces al día. Esta tendencia les impulsa a querer probar recetas inusuales que involucran ingredientes que no suelen usar en su día a día.”, justifica Comisión. La comida precocinada, ultraprocesada o instantánea está a la orden del día. “Ahora el café es soluble o en cápsulas, el arroz se hace en un minuto en el microondas. Cada vez reconocemos menos la comida como lo que es, la vemos más como un producto comercial”, opina García-Vega.

El Mercado de la Boqueria

El Mercado de la Boqueria

Turisme Barcelona

Actualmente, la población en normal operación en los supermercados, pero es habitual que los más jóvenes no acudan casi nunca a mercados donde se comercialice el producto locorregional y sostenible, “Gran parte empieza por dónde, cómo, cuándo y qué compras. Los jóvenes acudimos a los súper porque es más ganga y es con lo que hemos crecido. Lo que allí encontramos son los platos preparados o los pack promoción y eso, es más ganga, pero asimismo lleva a la situación de tener demasiada comida en la fresquera y por ello, a desperdiciar más”, explica. Por otra parte, “las grandes superficies obligan a comprar cantidades habitual que muchas veces no se adaptan a las deyección de la dispositivo accesible, como a ‘millennials’ que viven solos o en pareja”, comenta la experta culinaria.

Consecuencia de un estilo de vida

El problema del desperdicio de alimento implica asimismo un problema de sanidad mental. Este presentador cree que, “estudiantes y jóvenes profesionales, en normal, con trabajos precarios, ingresos bajos, largas jornadas… lo que menos les apetece es ponerse a pensar en la cocina cuando llegan a casa”. Una buena sanidad mental asimismo depende de una buena dieta. “Si estás admisiblemente, en un buen momento de tu vida, con trabajo estable, a gustillo con tus relaciones… le dedicas más tiempo a la cocina –derrocharás menos alimentos-, y adicionalmente, un tiempo más pacífico. Puede considerarse un refleja de tu estado mental”, aclara.

Ahora, es habitual apelar a plataformas que proporcionan comida a domicilio de una guisa cómoda y rápida, “A parte de perder habilidades culinarias, nos lleva a lo peculiar de “vamos a pedir más comida porque mejor que sobre a que falte” y eso implicará desperdicio al final de la confusión. Luego, los restaurantes a los que solemos pedir menús utilizan ingredientes menos sostenibles, en definitiva, implica arrostrar una dieta menos saludable. Por eso, violar de estas plataformas claro que tiene consecuencias negativas”, recalca el provocador.

Un rider de Glovo realiza un reparto por una ciudad de España

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Getty Images

Las expertas apuntan a que la problemática debe resolverse desde una política pública que ponga en popular a todos los actores en el sistema nutricio, “Pasaría por gestar estrategias adaptadas a cada contexto, alineadas con las normas incluidas en el recientemente publicado Código de conducta voluntario para la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos, consentido por los Miembros de la FAO” concluye Carolina Bolaños, competente en foodwaste.

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