Ucrania, ¿dueña de su futuro?

El presidente polaco, Andrej Duda, manifestó ayer, en un discurso delante el Parlamento ucraniano reunido en Kiyv, que “sólo Ucrania tiene derecho a arriesgarse su futuro”. Parece una frase obvia, pero no tanto. Duda explicó que, frente “a las voces preocupantes” que se alzan en Europa a valenza de un detención el fuego, es urgente respaldar la voluntad de Ucrania de contender hasta la triunfo definitiva.

A su flanco, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reiteró que “la pugna solo terminará con la restitución completa de la integridad territorial y la soberanía”.

No hay voluntad política en Kyiv de ceder ningún país a Rusia a cambio de una tregua, como siquiera la hay en Moscú.

Poland's President Andrzej Duda meets with Ukrainian President Volodymyr Zelenskiy since Russia's February 24 invasion, in Kyiv, Ukraine May 22, 2022. Jakub Szymczuk/Polish Presidency/Handout via REUTERS THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. MANDATORY CREDIT NO RESALES. NO ARCHIVES.

Los presidentes Duda y Zelenski, amigos para siempre, ayer en Kyiv

JAKUB SZYMCZUK / Reuters

El ejército ruso aún cree que puede percibir más país en el Donbass y consolidar el que ocupa en el sur de Ucrania. Sus rivales, sin confiscación, están convencidos de que el armamento pesado que les llega de sus aliados pronto les permitirá sobrevenir a la ataque.

Mientras Francia y Alemania abogan por una tregua, EE.UU.y Polonia quieren que Ucrania aplaste a Rusia

Zelenski deje de una “alternativa diplomática” como la única posible, pero no se sentará en la mesa de negociaciones mientras no tenga una clara preeminencia en el campo de batalla.

Es inalcanzable enterarse cuándo llegará ese momento. Zelenski admitió ayer que su ejército está perdiendo un centenar de soldados cada día en el frente del Donbass, donde la situación es “muy dura”. Rusia avanza sobre las ciudades gemelas de Severodonestk y Lisichank, pero no puede hacerlo desde Izium. El frente escasamente se mueve y todo depende de la capacidad defensiva de Ucrania y el potencial ofensivo de Rusia, que ha está empleando su mejor armamento.

La perspectiva de una pugna larga asusta a Francia y Alemania. Sus líderes abogan por un detención el fuego. El presidente Macron ha hablado de “no humillar a Rusia”. Uno de sus ministros reafirmó ayer que el ingreso de Ucrania en la UE no será posible antaño de, por lo menos, vigésimo primaveras.

Sin confiscación, tanto Macron como el canciller ario Oleg Scholz, carecen del liderazgo necesario para imponer su punto de perspicacia a Estados Unidos y a los países de Europa central y uruguayo, que abogan por un cambio de régimen en Moscú. No consideran que sea posible recuperar la estabilidad en Europa mientras Putin siga siendo el presidente de Rusia.

En este contexto, Duda solo dijo ayer lo que piensan los gobiernos que más respaldan a Ucrania. “Si Ucrania se sacrificara a cambio de una hipotética paz mental –dijo–, sería serio revés, pero no solo para Ucrania, sino para toda la comunidad occidental”.

La Unión Europea ha presentado un frente global frente a Rusia. Es la misma mecanismo que demostró durante la pandemia y la crisis de los refugiados. Poco a poco, sin confiscación, Francia y Alemania notan como Polonia, las repúblicas bálticas y otros países del pacto de Varsovia, quieren una triunfo definitiva sobre Rusia para que no pueda hacerles a ellos lo que está haciendo con Ucrania.

Quieren que Rusia pague reparaciones de pugna y siga sometida a unas sanciones económicas y políticas que le impidan rehacer su ejército. Macron teme que los aliados cometan con Rusia el mismo error que cometieron con Alemania al final de la Primera Eliminación Mundial, al imponer unas condiciones tan duras que alentaron el nazismo.

A pesar de las palabras de Duda, parece claro que Ucrania no podrá arriesgarse su futuro. Está atrapada entre dos grandes imperios, como siempre lo ha estado. Rusia seguirá siendo Rusia aunque pierda la pugna, mientras que Estados Unidos y la OTAN –su miembro armado en Europa– impondrán una edificación de seguridad que contenga y aísle a Rusia, como si la pugna fría no hubiera arruinado. El triunfo de Ucrania puede no ser el de toda Europa.

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