Una teoría preocupante y peligrosa

Diversos informes señalan que los últimos tiroteos producidos en EE.UU. han sido inspirados por la teoría racista llamamiento del gran reemplazo. Esta teoría conspiranoica afirma que la población blanca está siendo objeto de un holocausto para ser reemplazada por inmigrantes y refugiados. Una idea infame que ha ido ganando circunscripción entre los supremacistas blancos estadounidenses, aunque su origen está en Europa, a partir del pensamiento de que se está fomentando una “invasión” de inmigrantes para relegar a los blancos a ser una minoría.

El nuevo autor de la asesinato de diez afroamericanos en Bisonte hace unos días se inspiró en esta loca teoría que se plinto en gran parte en un examen publicado en el 2011 por el francés Renaud Camus, que afirmaba que Francia y Europa viven una invasión de inmigrantes procedentes de África y Oriente Medio –más dóciles y controlables, según esta teoría– para reemplazar a la población nativa europea. Esta idea ha sido asimilada por movimientos de ultraderecha europeos y americanos y propagada por cadenas de televisión conservadoras. Por otra parte del atentado de Bisonte, inspiró igualmente el ataque supremacista en Christchurch (Nueva Zelanda) que causó 51 muertos en dos mezquitas en el 2019, y el ocurrido en un centro comercial de El Paso (EE.UU.), con 21 muertos.

El gran reemplazo afirma que hay un plan para convertir a los blancos en una minoría

La teoría del gran reemplazo, cuyos seguidores más racistas acusan a los judíos de estar tras este supuesto plan de sustitución, viene de la vieja idea de que las élites liberales están intentado destruir la raza blanca. Esta creencia es tino por muchos como una amenaza directa que hace necesaria una defensa violenta de los blancos. Esta ideología no tiene su núcleo en las personas a las que ataca, sino en el principio que intenta preservar, y se alimenta de su desconfianza de los medios, la educación y la ciencia.

Lo preocupante es que ya no se tráfico de una loca idea insignificante. Cada vez es más popular y, por consiguiente, más peligrosa, porque una teoría como esta solo puede provocar más violencia. Joe Biden ha afir­mado que el supremacismo blanco “es un tóxico en el cuerpo de la política norteamericana” y ha hablado de “terrorismo doméstico”. Urge tomar medidas contra esta teoría xenófoba que se expande por redes sociales y que apoyan los partidos de extrema derecha, entre ellos Vox.

Es necesario que los sistemas democráticos paren este discurso del odio cada vez más presente en la decorado mediática y política. Un odio que se está traduciendo en ataques violentos, en EE.UU. y en otras partes del mundo, por un supremacismo que defiende que en el planeta hay una rango étnico en la que ellos deben estar en lo más detención. Preocupante y peligroso.

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