Quería ser veterinario pero el azar, su buena capital y las campañas del perfume Light Blue, de Dolce&Gabbana, lo convirtieron en ‘el’ supermodelo masculino. A sus 42 primaveras deje de lealtades, trajes de baño y de cómo ha cambiado su vida la paternidad.
“Nunca me he sentido objeto de deseo”, comenta David Gandy, no sé si con un punto de irrealidad. Sí reconoce que, con su más de patrón noventa y sus penetrantes fanales azules, puede ser poco intimidante para las mujeres “aunque espero no serlo cuando me conocen”. Asegura que tiene el ego controlado y los pies firmemente anclados en el suelo. “Hay dos cosas que te definen en la vida, tu paciencia cuando no tienes ausencia y tu posición cuando lo tienes todo”, declara. “¿Alguna mujer lo ha intimidado? “Robar con J.Lo, una de las más grandes del espectáculo, fue aterrador”, confiesa.
David Gandy
“Es más importante a lo que dices no, que a lo que dices sí”. David Gandy es british hasta la tuétano, pero lleva más de 15 primaveras con Dolce&Gabbana. “Nuestra relación empezó antaño, cuando iba a mis primeras semanas de la moda en Milán y ninguna otra marca me quería, porque lo que se llevaba entonces eran los modelos muy delgados y andrógenos”, explica. Cambió las reglas y creó su propia táctica de negocio: en contraposición a las supermodelos que, en la cresta de la ola, iban de una marca a otra cada seis meses, él apostó por la persistencia y la amistad con la que fue su plataforma.
“He tenido muchas ofertas de otras marcas italianas pero las rechacé porque Dolce& Gabbana es mi clan y nos respetamos mucho mutuamente. He hecho trabajos para otras firmas, claro, pero nunca de su competencia directa”, razona. “Ahora, con las redes sociales, los influencers cambian de marcas cada semana sin una creatividad que llame la atención. Es un fast marketing donde solo importa lo próximo”, reflexiona. “No es mi estilo”.
David Gandy y Bianca Balti
“La privacidad es el nuevo boato”. “Las redes sociales pueden presentarse a saturar. Sabes lo que desayuna la muchedumbre, donde van al colegio sus hijos… Toda su vida está allí. Yo soy todo lo contrario. No juzgo a nadie y no sé si es bueno o malo, pero mi votación, como padre y marido, es abastecer mi vida privada así, privada”, dice. “Tengo un perfil notorio pero mantengo la clan al beneficio. Si mis hijas, a los 18 primaveras, quieren ser más visibles, que lo sean. Pero al menos no habrán estado expuestas desde el minuto uno y millones de personas no las habrán conocido crecer. Yo creo más en abastecer un poco de intriga que en la sobreexposición”, concluye.
“Tengo el bañador blanco innovador en el armario, pero no lo uso”. Ese slip blanco. El mismo con el que se vio a tamaño titán en una valla de Times Square. Con el que ha dicho que nunca usó relleno. El uniforme de trabajo de un hombre al que, curiosamente, no le gusta ser el centro de atención. “Lo guardo con cariño y es consumado para meterme en mi papel. Pero cuando voy a la playa llevo poco más normalito”, confirma entre risas.
David Gandy pegado a Bianca Balti durante el rodaje
“Lleva lo que te siente admisiblemente más allá de las tendencias”. Gandy es un hombre elegante. De orígenes humildes y con mucha clase. Sus referentes son estrellas del añejo Hollywood, como Paul Newman Steve McQueen. “Conducían coches de carreras, motos. Tenían seguridad en sí mismos, llevaban ropa y accesorios con los que sentían cómodos y las convertían en lo más cool.”, recuerda. Su consejo para un armario 10: “Que todo sea sencillo, no hace yerro que esté muy repleto. Con esas piezas que te sientan admisiblemente más allá de las modas. Postura por la calidad, por las cosas con buenos materiales y admisiblemente hechas, que duran y ganan con los primaveras. Yo todavía tengo un traje de terciopelo cobrizo de Dolce&Gabbana que compré antaño de trabajar con ellos. Y espero que alguno de mis sobrinos lo herede. Otro sello de estilo: “Unos buenos zapatos”.
David Gandy con uno de los diseños de su firma
“Siempre estoy entrenando”. Exhibir cuerpazo de Light Blue solo tiene un secreto: “Trabajo duro. Y cuando más veterano me hago, más difícil y duro es”. Gandy va al pabellón 4 veces por semana “por salubridad mental”, pero cuando se acerca la campaña va “5 o 6 días, hago control específico (suele entrenar con peso corporal) y como mucho, unas 4.000 calorías al día”, explica.
“Ser padre me ha cambiado la vida”. Dos hijas, Matilda, de tres primaveras y medio, y Tabitha Elizabeth, de 9 meses. “Somos la primera procreación de hombres que hemos de ocuparnos más de cuidar y educar a nuestros hijos. Sabemos que es cosa de dos. Mi otra porción (la abogada Stephanie Mendoros) además tiene su carrera y yo hago todo lo que puedo”, afirma. “Las llevo al cole, las baño, les leo historias... Nunca me voy de alucinación más de dos días”, comenta. Dice que la experiencia puede ser agobiante pero que, cuando llega a casa y Matilda le salta encima y la bebé le sonríe, “es lo mejor del mundo”.
Un sexo italiano
Light Blue Italian Love, en su doble lectura masculina y femenina, es la impresión limitada y más amaderada de Light Blue para este verano. Los cítricos, el pomelo helado en la primera y el citrón de Calabria en la de ella, mantienen su frescor.
Light Blue Italian Love Pour Homme por 44,95 euros y Pour Femme por 44,99 euros. 
Bianca Balti, la pareja perfecta
“La adoro. Es apasionada, vivo, carismática… Siempre me hace reír. Al principio yo era poco más dominante en la campaña pero ahora es ella la que lleva las riendas. Con ella todo es natural y obvio. Costal lo mejor de ti”, dice David de su compañera en Light Blue.
Bianca Balti. 
Capri
Los acantilados, sus aguas azules y los Faraglioni, sus rocas de postal, son una cosmografía conocida y amada por el maniquí. Incluso lo vimos cenar y divertirse en Villa Margherita, uno de sus restaurantes de moda en la isla.
Acto sexual por los clásicos
Los coches vintage son una de sus pasiones y suele dejarse ver en las carreras y eventos de los grandes clásicos. Tiene varios pero este Jaguar XK120, de más de 65 primaveras, recuperado casi de la ausencia y rehecho a su medida, es la sortija de la corona.
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