"A mí este payo esquizofrénico no me pinta”. Como muchos gitanos de la época, en los primaveras cincuenta Rosario Amaya se ganaba la vida como maniquí de pintores. “Pero ella era la crack del momento”, recuerda su hijo Santi Léonard. A sus veintipocos primaveras posaba a diario para los alumnos de la Escola Massana y era la favorita de artistas como Pichot o Sainz de la Maza. Igualmente Dalí quiso retratarla, pero la gitana se mostró inflexible. Paradojas de la vida, primaveras más tarde sería el talante ampurdanés quien posaría delante el objetivo del marido de la gitana, el fotógrafo francés Jacques Léonard, y ella misma se subiría a su barca Ropaje para un paseo surrealista, con el pintor vestido con barretina y espardenyes, frente a la costa de Portlligat.
Salvador Dalí, fotografiado por Jacques Léonard en Portlligat en 1957 
Salvador Dalí yi Ropaje. Portlligat,1957
Santi Léonard recuerda la curiosidad premeditadamente de S alvador Dalí. Sueños poéticos bajo la examen de Jacques Léonard , exposición que reúne en el Reial Cercle Artístic de Barcelona las ilustraciones del actor para La Divina Comedia (1959-1963) de Dante Alighieri y La vida es sueño (1975) de Pedro Calderón de la Barca, contiguo a los retratos íntimos que le robó Léonard con permiso del talante. “Mi padre contaba que cuando estaba con Dalí y aparecía algún periodista, le decía: ‘Perdona Jacques, ahora tengo que asomar a hacer’. Y si te fijas correctamente, en casi todas las fotos lo vemos como interpretando un papel. Muy pocas dejan ver cómo se comportaba con normalidad, cuando nadie lo veía. Y eso es lo que hace diferentes estos retratos”.
“Cuando llegaba un periodista, Dalí le decía a mi padre: ‘Perdona Jacques, ahora tengo que hacer”
El culpable de los encuentros entre Dalí y Léonard (París, 1909 - LEscala, 1995) fue Alberto Puig Palau, un rico industrial barcelonés, playboy y patrocinador de numerosos artistas (el Tío Alberto de la canción de Serrat), al quien el fotógrafo y cineasta conoció en su primera encuentro a Barcelona contiguo a la compañía Los Vieneses de Arthur Kaps. Era hijo de un criador de caballos y de la propietaria de una casa de inscripción costura en París, introvertido, educado y rematadamente fetén, hablaba cinco idiomas y había tenido una vida de trotamundos como montador de cine, escenógrafo teatral, secretario de un ventrílocuo francés..., que se paró en seco cuando conoció a Rosario Amaya, prima de la bailaora Carmen Amaya, una gitana que vivía en la calle (“aún no se habían construido las barracas de Montjuïc”, precisa su hijo) de la que se enamoró locamente.
Rosario Amaya, fotografiada por Jacques Léonard
“La debió ver en alguna fiesta y no paró hasta vigilar donde vivía. Una perplejidad que estaba en un bar de la Rambla con un amigo pintor que la conocía le pidieron al sereno que fuera a buscarla a Montjuïc, ella bajó y se la presentó. Luego hacía miembro para verla suceder cuando iba a posar a la escuela Massana. Era supertímido y estuvo así días, sin hacer falta, hasta que se atrevió a abordarla y le propuso ir a tomar poco”.
Rosario Amaya 
El cortejo comenzó en el restaurante Los Caracoles de la calle Escudellers. Santi Léonar lo imagina “blanco de miedo, porque en la tribu de mi hermana mandaba ella, siempre era la que iba por delante, una sahariana, pero no sabía si llegaría acompañada de sus hermanos, uno de los cuales era campeón de España de pugilismo y otro, pelotari, había yeguada el campeonato de Catalunya”. Vivió durante primaveras en las barracas de Montjuïc, donde era conocido como el Payo Chac o El Perturbado , e inició una nueva vida como fotógrafo freelance, colaborando con la Revista , una publicación mensual auspiciada por Puig Palau, Periódico Ilustrada y haciendo reportajes en las páginas de color de La Vanguardia, de los que además era autor de los textos. Firmaba como Yago Dranoel o Santi Léonard.
Jacques Léonard
Las fotografías de Dalí que se exponen en el Reial Cercle Artístic fueron realizados en 1955 y 1957 para las dos primeras publicaciones y hay un tercero, de 1963, que no se sabe si llegó a ver la luz. La muestra, comisariada por Rosa Perales, incluye la proyección de Jacques Léonard, el payo Chac (2011), un fascinante documental realizado por su nieto Yago Léonard, que bucea en la figura de un fotógrafo cuya obra no deja de crecer y que gracias a la cual podemos poner rostro, corazón y vida a esa Barcelona gitana sólo al importancia de quien formó parte de ella. Objeto de una gran exposición en el Arxiu Fotogràfic de Barcelona, Lèonard es además protagonista de un compendio, Fracción payo, centro nómada (Destino), escrito por Jesús Ulled a partir de una diario encontrada por su hijo Santi tras la crimen del fotógrafo.
Y aquí la vida de Léonard da un variación inesperado incluso para su tribu. “En los papeles manuscritos explicaba que de párvulo, durante una estancia en casa de sus abuelos paternos, descubrió una fotografía de su padre rodeado de gitanos y vestido como ellos”. “Si nos lo llega a aseverar –continúa– no nos lo habríamos creído, ni por personalidad ni por carácter parecía tener muerte gitana. Y eso que entre nosotros nos reconocemos a primera panorámica, incluso por la modo de caminar. Pero ni siquiera mi hermana fue consciente de ello”. ¿Por qué no lo explicó?
Jacques Léonard durante una sesión de fotos con Dalí
Santi aventura que tal vez la abuela paterna, Emiliene Leonard Tabary, que se movía en el mundo de la inscripción costura, no aceptó que su hijo se casara con una gitana, quizá porque ella no fue nunca aceptada por la tribu gitana de su marido. Lo desheredó y legó todos sus capital a obra social. “Solo pudimos entrar un momento en su estudio cercano a la Ópera de París. Nos llevamos unos maceteros como remembranza y al pincharse la tierra para poder transportarlos mejor resultó que estaban llenos de monedas de oro. ¡Imagina lo que quedó ahí!”, dice.
Santi y su hermano Álex han retirado el fondo que en 2009 que depositaron en el Arxiu Municipal de Barcelona. Actualmente los 18.000 negativos se encuentra en El Alfolí de la Sal de l’Escalera y lo representa Photographic Social Vision.
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