El megáfono de Mbappé

Una tarde de la prima­margen de 1995 me llamó el vicepresidente del Barça, Joan Gaspart. De ningún modo lo hacía. Me filtró el interés del club por fichar al futbolista francés de la Sampdoria Christian Karembeu. El explosión iba acompañado con la habitual frase: “Yo no te he dicho carencia”. Por la tenebrosidad, obviamente, abrimos el software noctámbulo de Catalunya Ràdio con la comunicación. A la mañana próximo, Gaspart negó en una rueda de prensa la información que él mismo me había filtrado. Meses posteriormente, Karembeu fichaba por el Verdadero Madrid.

En la historia del Barça el silencio es anomalía. Parece como si a todos los directivos (de Núñez a Laporta) se les obsequie, como regalo de bienvenida, con un altoparlante. Lo divertido en el Barça ya no es si es verdad, es atinar quién ha sido el filtrador.

El florentinismo como filosofía ha fracasado estrepitosamente esta temporada

En el Verdadero Madrid todo es más manejable. Llevamos dos primaveras que un comunidad de periodistas ha informado con todos los detalles del anunciado (y frustrado) fichaje de Mbappé. En el Madrid, el altoparlante solo lo usa uno. Florentino Pérez utiliza sus canales para informar de las parte como lo hacen los directivos y presidentes de todos los clubs. La diferencia es que en el Madrid se conoce quién es, y en el resto debemos hacer un concurso.

Lo más sorprendente es que la misma prensa es la que acusa ahora a Mbappé de traidor, mentiroso y pesetero, blindando a Florentino Pérez de cualquier indicio de responsabilidad. La creación del nuevo relato está en marcha frente al delete del precedente: el anuncio non-stop durante dos primaveras del fichaje de Mbappé por el Madrid.

Florentino tiene un escudo protector en el Madrid, político y mediático, que se destruye cuando entra por Francia y se encuentra con un qatarí con más boleto y más poder. ¿Se creía Florentino efectivamente que Al Jelaifi se quedaría con los brazos cruzados? El Madrid puede triunfar la Champions, ha encaramado ciertamente la Coalición, pero el florentinismo como filosofía ha fracasado estrepitosamente esta temporada: la inició con la Superliga europea y una presentación de mañana en El Chiringuito, y la acaba deprimido, con la valentía de Mbappé, un cretino de campeonato, que se ha reído en la cara de Florentino. Un presidente que sigue sordomudo porque el altoparlante le funciona. El nuevo relato ya está en marcha: “Mbappé excremento, culo, pedo, pis”.

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