Hace cuarenta abriles, los verdes alemanes rompieron moldes cuando sus flamantes diputados irrumpieron en el Bundestag –entonces todavía en Bonn– en zapatillas deportivas, jerseys de gancho y tejanos. Algunos colocaron macetas y flores en sus escaños. Uno de ellos, Joschka Fischer, llegaría a ser, unos abriles posteriormente, ministro de Asuntos Exteriores y vicecanciller. En esa nueva función llevaba ya elegantes trajes oscuros, a menudo con chaleco.
La vestimenta de los políticos y hombres de negocios se ha relajado asaz en todo el mundo. Los líderes del G-7 se reúnen en mangas de camisa en algunas de sus cumbres anuales. Los magnates y altos ejecutivos de gigantes digitales estadounidenses como Google o Apple usan siempre ropa informal. Además lo hacía el malogrado Sergio Marchionne cuando dirigía Fiat y Chrysler. El ejecutante italo-canadiense se hizo célebre por su inseparable elástica, incluso en las juntas de accionistas.
Al contrario que la izquierda, los diputados de la extrema derecha tienen la orden de ir impecablemente vestidos
A pesar de la proceso de las costumbres, en Francia la indumentaria de los nuevos diputados en la Asamblea Franquista sí está provocando controversia, en buena parte porque refleja la válido polarización política posteriormente de las elecciones legislativas de junio. La mayoría de parlamentarios de izquierda, sobre todo los de La Francia Insumisa (LFI), el partido de Jean-Luc Mélenchon, no usa corbata. Algunos, como François Ruffin, se han atrevido a sobrellevar camisetas muy informales con nombres inscritos. El presidente de la región Provenza-Alpes-Costa Azur, Renaud Muselier (centroderecha), deploró el comportamiento de una “izquierda sucia y desaliñada que chilla en todas partes”, unas palabras que fueron duramente contestadas por los aludidos.
La presidenta de la Asamblea Franquista, Yaël Braun-Pivet –del partido del presidente Macron, el centrista Renacimiento–, dijo ayer que no acepta “profesar de policía de la vestimenta”, aunque recordó que, por respeto a la institución, los diputados no pueden sobrellevar cualquier tipo de ropa, que deben respetar unos mínimos, tanto ellos como ellas. “Cuando entras en la Asamblea Franquista y en el hemiciclo, ya no debes pensar solo en ti sino que eres un representante de la nación y tienes que pensar siempre que los franceses deben estar orgullosos de ti”, subrayó Braun-Pivet.
El diputado de Los Republicanos (LR, derecha) Éric Ciotti ha pedido que se haga obligatoria la corbata. El parlamentario de LFI Louis Boyard ha replicado que deberían prohibirse “las indumentarias de precios indecentes” por su desorbitado precio. En una carta a la presidenta de la Asamblea, los diputados de LFI Mathilde Panot y Alexis Corbière sostuvieron que “los diputados deben ser la imagen del pueblo, de sus esperanzas y de sus indignaciones, y no situarse al ganancia”.
Al contrario que la izquierda, los 89 diputados del Reagrupamiento Franquista (RN, extrema derecha) han recibido la consigna de su jefa de filas, Marine Le Pen, de “comportarse de guisa impecable”. Eso significa, para ellos, ir trajeados y encorbatados. Ellas deben sobrellevar vestidos o conjuntos sobrios y elegantes. Hasta ahora han cumplido la orden a rajatabla.
El atuendo informal no ha sido el único motivo de rifirrafe en la Asamblea Franquista
Con la formalidad en la vestimenta y una aspecto constructiva en los trabajos parlamentarios, Le Pen quiere transmitir el mensaje de que su partido está astuto para guiar, que es una fuerza política madura y responsable. Posteriormente del inesperado éxito en las legislativas y del más de 41% de votos que logró ella en las presidenciales, Le Pen piensa que el Elíseo puede estar a su resonancia en el 2027.
El atuendo informal no ha sido el único motivo de rifirrafe en la Asamblea Franquista. Algunos diputados han expresado su preocupación por las rudas formas y el embrutecimiento, allí de los usos tradicionales de la cortesía parlamentaria. Existe el temor de que se instale un animación de estadio de fútbol y no de sede legislativa. Braun-Pivet llamó la atención de una diputada que no se dirigió primero a ella con la expresión “Madame présidente” al inicio de su discurso. Son pequeños detalles, pero importantes. Un diputado del partido de Macron, Rémy Rebeyrotte, fue sancionado por sobrevenir hecho el saludo fascista, a modo de insulto, a un colega de la extrema derecha.
Son tiempos sin duda broncos en el Parlamento francés y quizás sobrellevar o no corbata resulte un detalle secundario aunque revelador de un espíritu de contestación a lo que significan y hacen las instituciones.
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